Derrotas, caídas, papelones y (des)encuentros…

MdP! Manual de Perdedores


Archive for abril, 2010


1. Mamá, papá, qué pasó? 13

Posted on abril 29, 2010 by Jota

Participá del concurso por esta remera (tal vez autografiada)

“Esto le pasó al amigo de un amigo…

No, ojalá pudiera decir eso, pero no es verdad.

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El año pasado, en vísperas de elecciones, el gobierno de turno organizó unos recitales gratuitos. El primer artista que vino fue Ivan Noble, y con una amiga decidimos ir. El show duró hasta las 12 de la noche y, como era viernes y no teníamos ganas de regresar a nuestras casas, después fuimos a un bar por unas cervezas.


La cosa es que no habíamos cenado, entonces las cervezas subieron con más rapidez. No recuerdo mucho más; y por esas cosas de la psiquis lo que quisiera olvidar no se va…

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Después de un par de cervezas y como ya no había más nuevo que contar me fui a mi casa. Subí casi tambaleando por las escaleras, agarré la llave y desgraciadamente esa era la que abría la puerta. Entré…

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La escena me dejó traumada por unos días: en el living, mi papá sentado en el sillón y mi madre arrodillada sobre el piso en posición de plegaria frente a él.

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Nunca creí en las cigüeñas, nunca creí en que salí de un repollo o que soy el fruto de una semilla que guardó papá en la panza de mi mamá. Las cosas eran claras y la naturaleza lo dice: todos somos resultado de un polvo. Me parece bien que las parejas mantengan una vida de relación sexual activa, pero ver cómo tus padres la pasan mejor que vos un viernes a la noche, es de perdedora.

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Esa noche saqué mis dotes actorales y trate de disimular que no vi nada y que no estaba ebria, aunque eso ya pasó a segundo plano. Mi mamá hizo una pregunta sin sentido para esconder la vergüenza, contesté y fui derecho a mi habitación. Todos nos tragamos la incomodidad. Por suerte algo de alcohol quedaba en la sangre y eso permitió que durmiera bien”.

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Enviado por
La Tortuu, de Resistencia, Chaco
Edad aproximada: 20 años, 4 días, 4 horas y 20 minutos.
Blogs: http://entrecielosdepapel.blogspot.com/ y http://porgritaralgo.blogspot.com/

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Si querés participar del concurso Quieres ser Jota Hese?, enviá tu historia perdedora a manualdeperdedores@gmail.com o a jotahese@gmail.com

La remera no se mancha 8

Posted on abril 24, 2010 by Jota

Podrán ser menos de los que pensaba.

Incluso podrán ser muchos menos de los que yo pensaba.

Hasta podrán ser incluso menos del mínimo de [posibles de lo que yo pensaba.

Pero son: algunos pocos valientes se prendieron al concurso (cuál concurso? esteeeeeee!).

Será porque se consideran perdedores. O porque quieren ganarse esta bonita remera:

La cuestión es que empezaron a llegar los mails con las historias perdedoras. Sus historias. Porque Jota hay uno solo. Pero perdedores somos miles.

Si todavía no mandaste tu historia, quedan algunos días. Podría decir cuántos, pero mejor esperar un poco por más historias de las buenas y no quedarnos con las ganas. En los próximos días, empezarán a postearse sus historias. Leé las bases y condiciones, mandá tu correo y… y si tenés mala suerte, te ganás la remera. Así de simple.

Mundo bizarro 9

Posted on abril 22, 2010 by Jota

Así estaba el bar: vacío en mi despedida.

Desde que me fui de mi viejo trabajo, vi algunas veces a algunos de mis ahora ex compañeros. Un mediodía, por ejemplo, me encontré a almorzar con la blonda Anita.

-El miércoles cenamos con Mariana y Alfredo, no? -me consultó
-Sí, venís?
-Sí!! No querés que les digamos a otros, y hacemos una especie de despedida?
-Dale.
-A quién le digo?
-A los que vos quieras. Arréglenlo ustedes.

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Así quedamos. Así pasó el tiempo. Era jueves. El martes, decidí chequear el correo no deseado, o spam, de mi casilla. Ahí encontré varios mails cuyo asunto era: Despedida de Jota!!

Caramba.

Leí los mails detenidamente y, en efecto, me habían organizado una despedida para el miércoles, que fue ayer, en un bar por Palermo que se llama Mundo Bizarro. Vaya suerte: mi nuevo trabajo queda bastante cerca de ese bar. Sólo tenía que caminar unas cuadras una vez terminada mi jornada.

Claro que mi jornada, ayer, terminó a las seis de la tarde y no me iba a quedar haciendo tiempo cuatro horas…

Me fui a casa a practicar el alpedismo, miré un rato la tele, pensé en la crisis del petróleo y en la desnutrición de las ranas de la mesopotamia, y a las 9.30 partí. Antes había mandado un par de mensajes de texto para confirmar la hora, sin ninguna respuesta.

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Diez de la noche. Llegué a Mundo Bizarro, entré al bar: una pareja en la barra, nadie sentado en los sillones, una camarera con deliciosas piernas y un barman aburrido que vino a mi encuentro.
-Disculpá -dije-. Esto es todo lo que hay, o tienen otro salón, una terraza, algo?
-Es todo lo que hay.
-Ah… bueno, gracias, espero afuera.

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Prendí un pucho, llamé por teléfono a Anita, atendió.

-No hay nada más Jota que llegar a tu despedida y que no haya nadie. El bar está desierto.
-No seas boludo! Ya llegamos, tontis, estamos a cinco cuadras.
-OK.

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Cinco minutos después, llegaron: Anita, Marianita, Amílcar.

A media cuadra, Mariana se reía sola, me miraba y se reía, yo apoyado contra el marco de la puerta de entrada al bar. Ella sacó la cámara de fotos, apuntó, siguió riendo, guardó la cámara.

-Es genial esa imagen! -dijo- Vos parado solo abajo del cartel de Mundo Bizarro es increíble…

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Entramos.

Nos sentamos en una mesa para cuatro.

-Vos querías algo íntimo? -chicaneó Mariana.
-…
-No?
-Qué, son los únicos que vienen?
-Tal vez cae alguno más.

La despedida era casi una cena romántica. Los cuatro perdedores, ya algo viejos para la poca luz del lugar, alumbrábamos con los celulares las cartas para ver qué pedíamos. Pedimos. Vuelve la camarera, le dice a Anita que lo que ella había pedido no lo tenían más. No quedaba. Pidió otra cosa.

Al rato, llega Franco.

-Pelotudo, contestá alguno de los mensajes, te creés la estrella porque te fuiste del diario?
-No me llegó ningún mensaje!
-Tres te mandé!
-No me llegó ninguno…
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Comencé a sospechar.

-Vos me respondiste el mensaje que te mandé, Ana?
-Sí.
-Ah… tampoco me llegó.
-Llamá al *611 que te lo solucionan.
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Mierda.

Llamé en ese momento. La señorita 611 me hizo salir a la calle porque con tanto ruido no me escuchaba (ruido?? Éramos seis personas en el bar!).

-Mire señor Jota, tiene que borrar todos los mensajes de texto que tenga guardados en la carpeta enviados y recibidos, apagar el teléfono, prenderlo, mandarse un mensaje y si no le llega me vuelve a llamar.
-Cómo?
-Tiene que borrar todos los mensajes de texto que tenga guardados en la carpeta enviados y recibidos, apagar el teléfono, prenderlo, mandarse un mensaje y si no le llega me vuelve a llamar.
-Ah.

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Lo hice. Y empezaron a llegar: tres mensajes de Franco, uno de Ale -nuevo compañero de trabajo, me lo había mandado seis horas antes-, uno de Anita, uno de Marina avisando que no venía, uno de Jorge -que ya se había sumado a la mesa- preguntando a qué hora íbamos, uno de Juli y otro de V, mi ex, confirmando un encuentro (ah, no les conté?).

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Definitivamente, estuve un día sin mensajes de texto.

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Llegaron, después, Fede, Marce y Gus. Al rato, dos más: a los cinco minutos, estos dos estaban en la barra charlando con unas colombianas…

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Jorge pidió la palabra.

-No quiero que te sientas mal, pero pensé que iba a venir más gente -dijo.
-Yo también -respondí.
-Y que ibas a decir unas palabras, algo…
-…
-Pero bueno. Aprovecho para contarles algo…

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Y se puso a hablar de su situación laboral, de algunas complicaciones, de un futuro incierto, del malestar. La noche, finalmente, giró en torno a Jorge. Parecía su despedida.

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La gente se fue yendo del bar. Quedamos unos pocos. Me fui con Fede.

-Bancame que tengo que ir a cargar nafta.
-Dale.

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Una YPF, sin súper. Otra YPF, sin súper. Una Shell, sin súper.

-Bueno, te dejo en tu casa. Listo…

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“Espero que llegues a la tuya”, dije antes de despedirme.

Ser Jota 21

Posted on abril 18, 2010 by Jota

Ser Jota es que la tostada caiga del lado de la mermelada, que se te vaya el colectivo segundos antes de llegar a la parada, que no pasen taxis cuando estás apurado, que se te corte el gas en invierno, que no funcione una moneda cuando las tenés justas como para viajar, que tus amigos te cancelen las vacaciones días antes de salir, que una chica que te gusta te confiese su amor por un conocido tuyo.

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Todo eso es ser Jota, y mucho más. Ser Jota es tener un blog así y que te pasen cosas así. Los más antiguos lectores bien lo saben: pequeñeces como quemarse la mano haciendo un huevo duro, zonceras como que compren la campera que te gusta -la última del local- un segundo antes de que vos la agarres, locuras como tener urticaria -diagnosticada ‘autoinmune’- durante más de dos años, bajones como que una chica que deje porque sos ‘demasiado bueno y perfecto para este momento de mi vida’.

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Pero ser Jota, amigos, es también organizar un concurso para celebrar los dos años del blog y, después de cinco días de tensa espera, no tener ni un participante… Ni uno: cero.

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Es muy Jota.

Ta luego 15

Posted on abril 15, 2010 by Jota

Cambiar de trabajo renueva los ánimos, motiva, sin dudas. Y permite conocer gente.

En eso ando cuando deambulo por la nueva redacción, con gente absolutamente desconocida. Cargo agua para tomar mate y recibo un ‘hola, qué tal’ de la señora de Internacional; salgo del baño y el flaco de Sistemas me dice ‘cómo va?’; voy a buscar una página a la impresora y la bonita chica de Sociedad me cruza con un ‘cómo andás?’. Y ando bien, la verdad, porque no conozco a nadie y todos me saludan, buena onda, y yo respondo y me anticipo: ‘qué tal?’, ‘cómo va?’, ‘qué hacés?’, repito todo el día, no bien siento que dos ojos cruzan los míos.

Al salir de la redacción, lo mismo: ‘ta luego’, ‘chaaau’, ‘hasta mañana’, ‘adióoooos’.

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El problema es que me acostumbré demasiado a saludar a gente que no conozco. Y así como ayer al subir al colectivo le dije ‘cómo andás?’ al chofer, como si fuéramos compañeros de la primaria (me miró con cara de sorpresa), anoche, volviendo a casa, me pasó algo muy Jota:

un compañero me dejó en la esquina, entré al mercado de al lado de casa, compré unas pavadas y, al salir, una mina -de unos 40 años- me cruzó:

-Ta lueeego… -dije, y me arrepentí al instante
-Cómo? -se sorprendió ella, como el colectivero
-Eh… no… nada… me equivoqué…
-
-Perdón… no me hagas caso…
-…
-Estoy mal de la cabeza -seguí hablando solo, mientras me alejaba

-Ta luego…
-…



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