Fama 9
Estaban todos, o casi todos. O había muchos, para no exagerar tanto.
Al humilde festejo de mi cumpleaños vinieron amigos de la vida, compañeros de trabajo, ex compañeros de trabajo, conocidos o no tanto, gente que no veía hacía rato.
Y la pasé, para hacer un balance más bien optimista de la situación, bastante bien.
Pero la sorpresa de la noche fue, realmente, sorpresiva.
Vino Gonzalo, a quien no veía desde hacía un año, o algo así. Y no vino solo: vino con Bárbara.
Qué hacés de tu vida, qué tal tanto tiempo, cómo anda la familia, y hace cuánto no nos vemos? Y así las cosas, la charla con Gonza fue pasando, breve, es cierto, ante la atenta mirada de la chica.
La chica, Bárbara, miraba. Atenta, miraba. Hasta que habló:
-Te conozco de algún lado?
.
Si no hubiera estado su muchacho, yo habría fantaseado con una noche muy ganadora, que no fue tal (podría ahondar en este punto, pero estoy pasando un momento positivo de la vida, lo malo del cumpleaños tal vez lo cuente más adelante).
-No sé -devolví-. De dónde se conocen ustedes? A qué colegio fuiste? Qué estudiás? Cuántos años tenés?
Bárbara respondió todas las preguntas y en las respuestas no había un solo dato que ayudara a resolver la ecuación. Intenté, sin mucha gracia, ironizar con mi estado ganador.
-Pasa que soy muy famoso, viste… Mirá toda la gente que vino, soy un tipo conocido…
-Un periodista famoso -acotó Gonzalo, cómplice.
Bárbara pensó un instante. Abrió los ojos. Y soltó:
-Pará… vos sos Jota?
.
Me puse rojo, bordó, morado, negro de verguenza. No lo podía creer.
Bárbara, al parecer, lee el blog desde sus inicios, conoce mi vida tal vez más que Gonzalo, me vio en Un Mundo Perfecto… Tal vez hasta fuimos amigos por facebook, en aquellos tiempos locos, cuando iba rumbo al millón de Roberto Carlos, antes de que me censuraran la vieja cuenta.
Bárbara me reconoció.
Yo, sinceramente, ya no me reconozco.



