Posted on
noviembre 26, 2010 by
Jota
Cenaba, días atrás, con amigos y amigas en la casa de Q. Contaba, entre cervezas y tapas (me refiero a las comidas, no a las tapas de cervezas), de mis dificultades para encontrar mi media naranja. Pensé, entonces, que si siempre hay un roto para un descosido, alguna descosida me está histeriqueando de lejos, sin que me dé cuenta.
.
(vamos todos, ahora, al grito de “dónde está la descosida de Jota!”)
.
Listo.
.
Y entre charla y charla, entre anécdota y risas, recordé el mensaje que había recibido días atrás, y que paso a contar. Decía algo así:
“Jota, soy M… Querés venir a mi casa? Tengo muchas ganas de hacer el amor… Porfa, vení… Y no le digas a nadie. Contestame”
.
Casi me muero, lógico. Qué emoción!! Qué propuesta!! Qué tentación!!
.
El problema es que M es una amiga, amiga de años, que está en pareja con alguien que ya, a esta altura, es un amigo, y que tiene una hija que me dice “tío Jota”, que suena como una ojota y eso, calculo, le debe causar gracia.
.
Pensé durante un rato cómo responder. No iba a aceptar, lógico, no me gusta meterme en camas ajenas y soy respetuoso de las parejas, estén bien o mal cama adentro. Pero no iba a dejar pasar ese mensaje. Tenía que llamar, poner el pecho y rechazar como un hombre, en todo caso apelando a esa amistad que nos unía: acá estoy, si tenés algún problema, podés hablar conmigo, pero respeto a tu novio y bla bla.
Sonaba bien. Qué macho argentino. Eso es un amigo.
.
Llamé a M a la casa.
-M?
-Joti! Cómo vaa?
-Bien… vos?
-Bien… bah… no sé… no sabés…
-Qué?
-Me robaron el celular!
-Aaahhhhhh! Ya entendí todo…
.
Y entendí todo. Y le expliqué todo.
.
Mis amigos, mientras les mostraba el mensaje en el celular y les contaba la charla con M, se descostillaban. Yo no tanto. un poco. Me dijeron, incluso, que no fui el único destinatario.
Mi amiga Cori, entonces, me dijo:
-Tenés que subirlo a tu blog!
-Es que lo dejé…
-Cómo que lo dejaste?
-Sí, lo dejé… al menos por ahora…
-Dejate de joder! Escribí esto en tu blog. El blog sos vos, cómo lo vas a dejar?
.
Me convenció.
Y mientras me disponía a escribir, descubrí que esta, justo esta, es la entrada número 500 de MdP! Es el pentacentenario del blog. Qué locura…
