Iván que quiere ir a una fiesta, fiesta a la que yo mismo lo invité. Iván que, entonces, me manda un mensaje:
-Vamos a la fiesta?
.
Nano que me aparece fantasmal en el messenger, y me dice:
-Vamos a jugar al ping pong con Iván?
-Arreglé con Iván para ir a una fiesta. Venite
-Vení para acá y después vamos
.
Voy a jugar al ping pong y, además de Nano e Iván, están La Novia de Nano, una chica más y dos desconocidos (de todos). Entonces nos turnamos para jugar. Un rato Iván y yo, otro rato Nano y yo, otro rato La Novia de Nano y yo, y los desconocidos de siempre.
.
Me canso, en un momento, de jugar al ping pong. Los deportes extremos no son lo mío. Y Antonia que me manda un mensaje, me dice dale, dale, daleeee venite a la fiesta!
.
En la fiesta son todas chicas, me dice, me cuenta, yo ya lo sabía porque García, la chica de la fiesta, la del cumpleaños, me había avisado, dicho incluso que fuera con amigos. Hombres. Solos, de ser posible.
.
-Me están insistiendo con que vaya a la fiesta -le digo a Iván, y entonces vamos.
.
Y Nano y La Novia de Nano nos llevan, nos dejan ahí. El lugar es raro: hay que tirar de una soguita -tensa la soguita, viste?- para que te abran. Es el timbre. Dicen. “Tirá fuerte”. Y tiro fuerte.
.
Abre un muchacho, nos mira, a Iván y a mí, sorprendido. Pregunto, entonces:
-Venimos a la fiesta.
-Bueno… Fiesta, fiesta… no es. Reunioncita, digamos.
.
Aparece Antonia, pero yo no sé que es Antonia y Antonia no sabe que soy yo. Me presento:
-Hola, soy Jota.
-Hola, soy Antonia.
-Qué Antonia? Antonia Antonia? Yo soy Jota
-Ahhhh!! Jota!!!!
.
Y parece desilusionada.
.
Subimos una escalera. Doce mujeres y un hombre sentados alrededor de un par de mesas. La música baja, las luces altas. Todos nos miran. Me siento en un grupo de autoayuda, o de esos grupos para recuperarse de las adicciones, donde uno se presenta:
-Hola, soy Jota y llevo tres años sin tener novia
Y todos responden, a coro:
-Hola, Jotaaaaa!!!
.
Las chicas nos miran. Iván que empieza a hacer chistes. Algunos chistes no son bien recibidos por las chicas. La ironía no es bien entendida por todos.
.
García, la del cumple, avisa que se va a poner bueno.
.
Iván que me dice que nos vayamos. Pero no nos vamos. No es que confíe en que se ponga bueno: me da cosa irme.
.
Hablo con Iván durante aproximadamente una hora. Se acerca una chica: quiere que socialicemos con las chicas. Iván hace algunos chistes. La chica se enoja. Volvemos a quedar solos.
.
Antonia? Llega un amigo de ella, un famoso, de esos de la tele y la radio, viste? Ya no nos da bola. Ah, el famoso, raro famoso, sólo pasa música. Pero me dio la mano. Un famoso me dio la mano. Como si importara.
.
Una chica termina, por fin, socializando con nosotros. Hablamos de la mar en coche, que dónde trabajás, que qué hacés, ah, mirá, también periodista. Cómo que trabajaste en el Grupo Clarín? Entonces conocés a…?
Y me dice un nombre, le digo que sí. Le pondremos… Lorna.
-Claro que la conozco -digo-. No personalmente, pero yo leía lo que escribía -mentí- y veía sus videos -dije la verdad-.
-Ay! Está acá!
-Lorna está en la ‘fiesta’?
-Sí!!! Lornaaaa
.
Y la va a buscar.
.
Viene Lorna, cargada de algo así como bronca por haber tenido que acercarse. Hablamos. Ella habla mucho, pero tiene toda la mala onda del mundo. Será la fama. O seré yo.
Lorna, claro -creo que si no, no hablaríamos de ella-, es muy linda. Creo que su único problema es la fama: mal y/o des trata a la gente.
A mí me maltrata. Y a la vez me destrata.
.
Parece que hay onda entre Iván y Sofía, la amiga de Lorna.
Claramente no hay onda entre Lorna y yo.
.
Hacemos un juego. Básico. Preguntas y respuestas. Nos divertimos un rato. Creo que Lorna se divierte con nosotros.
Lorna me odia.
.
Lorna me critica todo lo que digo, me cuestiona todo lo que hago, no me cree una palabra. Lorna, claro, no me conoce. Empiezo a odiarla y se lo digo.
A Lorna no parece importarle.
.
Iván y Sofía se quedan hablando. Son las 3.30 y ya me quiero ir. La fiesta nunca será fiesta. La paso bien, igual. Es divertido. Me siento al lado de Lorna. Por fin, después de dos horas, entablamos un diálogo breve, de apenas cinco minutos. Y ya no peleamos.
Lorna, igual, me ignora por completo.
.
Me voy, digo. Me voy. Y me hacen esperar a las velitas.
.
Iván va al baño. Me quedo con Lorna y Sofi. Le digo a Lorna:
-No podés tratar así a la gente. No sé si es que sos famosa y te creés famosa, o si te gusta y lo hacés por placer, pero algunos tenemos algo así como sentimientos, creo que se llama, sí, sentimientos se llama. Todo bien, no me enoja, no te conozco y no te voy a ver más en mi vida, pero tratá de divertirte sin joder a la gente. Se puede. Y de última, te das vuelta y te vas.
-Me hacés sentir mal.
-Es la idea.
-En serio me estoy sintiendo mal.
-Bueno, no quiero que te sientas mal. Pero de verdad, sos muy jodida. No está bueno. No voy a llegar a casa y me voy a poner a llorar, pero la verdad que es un garrón que seas así.
.
Tal vez se siente mal en serio.
.
Nos vamos. Bajamos. Van para el lado de mi casa, pero se quieren tomar otro taxi. Caminamos con Iván, que parece que al final no tuvo onda con Sofi. O al revés. O las dos cosas.
-Vamos hasta Córdoba y tomamos un taxi -le digo a Iván-. Te acerco hasta Santa Fe y vuelvo para este lado.
.
Córdoba está a dos cuadras, pero no sé por qué el camino se hace eterno. No bien llegamos a Corrientes, lo entiendo: caminamos para el otro lado.
.
Al final me tomo un taxi solo. Vuelvo a casa. Escribo esto.
.
No tiene que ver exclusivamente con Lorna. No importa. En estos momentos me pongo a pensar en Ella. Y en La Sonrisa más linda del mundo, también. Y además en Lorna, claro. Y no entiendo por qué las mujeres se encargan cotidianamente de joderme la existencia.