Derrotas, caídas, papelones y (des)encuentros…

MdP! Manual de Perdedores


Archive for the ‘Cotidianas’


Vida 5

Posted on octubre 12, 2011 by Jota

Llega un momento en la vida en que uno se olvida de ciertas cosas. Incluso si le hacían bien.

De pronto entré de nuevo a este blog, que es mío, siempre lo fue, y del que no me acordaba hacía semanas.

Sepan disculpar las molestias. Las ausencias. Quién sabe si volveré.

La vida, a veces, te exime de las derrotas. Estoy disfrutando un poco de eso.

La fiesta inolvidable 10

Posted on julio 17, 2011 by Jota

Iván que quiere ir a una fiesta, fiesta a la que yo mismo lo invité. Iván que, entonces, me manda un mensaje:

-Vamos a la fiesta?

.

Nano que me aparece fantasmal en el messenger, y me dice:

-Vamos a jugar al ping pong con Iván?
-Arreglé con Iván para ir a una fiesta. Venite
-Vení para acá y después vamos

.

Voy a jugar al ping pong y, además de Nano e Iván, están La Novia de Nano, una chica más y dos desconocidos (de todos). Entonces nos turnamos para jugar. Un rato Iván y yo, otro rato Nano y yo, otro rato La Novia de Nano y yo, y los desconocidos de siempre.

.

Me canso, en un momento, de jugar al ping pong. Los deportes extremos no son lo mío. Y Antonia que me manda un mensaje, me dice dale, dale, daleeee venite a la fiesta!

.

En la fiesta son todas chicas, me dice, me cuenta, yo ya lo sabía porque García, la chica de la fiesta, la del cumpleaños, me había avisado, dicho incluso que fuera con amigos. Hombres. Solos, de ser posible.

.

-Me están insistiendo con que vaya a la fiesta -le digo a Iván, y entonces vamos.

.

Y Nano y La Novia de Nano nos llevan, nos dejan ahí. El lugar es raro: hay que tirar de una soguita -tensa la soguita, viste?- para que te abran. Es el timbre. Dicen. “Tirá fuerte”. Y tiro fuerte.

.

Abre un muchacho, nos mira, a Iván y a mí, sorprendido. Pregunto, entonces:

-Venimos a la fiesta.
-Bueno… Fiesta, fiesta… no es. Reunioncita, digamos.

.

Aparece Antonia, pero yo no sé que es Antonia y Antonia no sabe que soy yo. Me presento:

-Hola, soy Jota.
-Hola, soy Antonia.
-Qué Antonia? Antonia Antonia? Yo soy Jota
-Ahhhh!! Jota!!!!

.

Y parece desilusionada.

.

Subimos una escalera. Doce mujeres y un hombre sentados alrededor de un par de mesas. La música baja, las luces altas. Todos nos miran. Me siento en un grupo de autoayuda, o de esos grupos para recuperarse de las adicciones, donde uno se presenta:

-Hola, soy Jota y llevo tres años sin tener novia

Y todos responden, a coro:

-Hola, Jotaaaaa!!!

.

Las chicas nos miran. Iván que empieza a hacer chistes. Algunos chistes no son bien recibidos por las chicas. La ironía no es bien entendida por todos.

.

García, la del cumple, avisa que se va a poner bueno.

.

Iván que me dice que nos vayamos. Pero no nos vamos. No es que confíe en que se ponga bueno: me da cosa irme.

.

Hablo con Iván durante aproximadamente una hora. Se acerca una chica: quiere que socialicemos con las chicas. Iván hace algunos chistes. La chica se enoja. Volvemos a quedar solos.

.

Antonia? Llega un amigo de ella, un famoso, de esos de la tele y la radio, viste? Ya no nos da bola. Ah, el famoso, raro famoso, sólo pasa música. Pero me dio la mano. Un famoso me dio la mano. Como si importara.

.

Una chica termina, por fin, socializando con nosotros. Hablamos de la mar en coche, que dónde trabajás, que qué hacés, ah, mirá, también periodista. Cómo que trabajaste en el Grupo Clarín? Entonces conocés a…?

Y me dice un nombre, le digo que sí. Le pondremos… Lorna.

-Claro que la conozco -digo-. No personalmente, pero yo leía lo que escribía -mentí- y veía sus videos -dije la verdad-.
-Ay! Está acá!
-Lorna está en la ‘fiesta’?
-Sí!!! Lornaaaa

.

Y la va a buscar.

.

Viene Lorna, cargada de algo así como bronca por haber tenido que acercarse. Hablamos. Ella habla mucho, pero tiene toda la mala onda del mundo. Será la fama. O seré yo.

Lorna, claro -creo que si no, no hablaríamos de ella-, es muy linda. Creo que su único problema es la fama: mal y/o des trata a la gente.

A mí me maltrata. Y a la vez me destrata.

.

Parece que hay onda entre Iván y Sofía, la amiga de Lorna.

Claramente no hay onda entre Lorna y yo.

.

Hacemos un juego. Básico. Preguntas y respuestas. Nos divertimos un rato. Creo que Lorna se divierte con nosotros.

Lorna me odia.

.

Lorna me critica todo lo que digo, me cuestiona todo lo que hago, no me cree una palabra. Lorna, claro, no me conoce. Empiezo a odiarla y se lo digo.

A Lorna no parece importarle.

.

Iván y Sofía se quedan hablando. Son las 3.30 y ya me quiero ir. La fiesta nunca será fiesta. La paso bien, igual. Es divertido. Me siento al lado de Lorna. Por fin, después de dos horas, entablamos un diálogo breve, de apenas cinco minutos. Y ya no peleamos.

Lorna, igual, me ignora por completo.

.

Me voy, digo. Me voy. Y me hacen esperar a las velitas.

.

Iván va al baño. Me quedo con Lorna y Sofi. Le digo a Lorna:

-No podés tratar así a la gente. No sé si es que sos famosa y te creés famosa, o si te gusta y lo hacés por placer, pero algunos tenemos algo así como sentimientos, creo que se llama, sí, sentimientos se llama. Todo bien, no me enoja, no te conozco y no te voy a ver más en mi vida, pero tratá de divertirte sin joder a la gente. Se puede. Y de última, te das vuelta y te vas.
-Me hacés sentir mal.
-Es la idea.
-En serio me estoy sintiendo mal.
-Bueno, no quiero que te sientas mal. Pero de verdad, sos muy jodida. No está bueno. No voy a llegar a casa y me voy a poner a llorar, pero la verdad que es un garrón que seas así.

.

Tal vez se siente mal en serio.

.

Nos vamos. Bajamos. Van para el lado de mi casa, pero se quieren tomar otro taxi. Caminamos con Iván, que parece que al final no tuvo onda con Sofi. O al revés. O las dos cosas.

-Vamos hasta Córdoba y tomamos un taxi -le digo a Iván-. Te acerco hasta Santa Fe y vuelvo para este lado.

 

.

Córdoba está a dos cuadras, pero no sé por qué el camino se hace eterno. No bien llegamos a Corrientes, lo entiendo: caminamos para el otro lado.

.

Al final me tomo un taxi solo. Vuelvo a casa. Escribo esto.

.

No tiene que ver exclusivamente con Lorna. No importa. En estos momentos me pongo a pensar en Ella. Y en La Sonrisa más linda del mundo, también. Y además en Lorna, claro. Y no entiendo por qué las mujeres se encargan cotidianamente de joderme la existencia.

Dame más 3

Posted on julio 10, 2011 by Jota

Lo recuerdo como si fuera hoy: mi hermano, G, insistiéndome con que me abriera un blog. Fue hace poco más de tres años (y eso me recuerda que me olvidé de soplar la tercera velita, soy un desastre) y yo le dije con claridad y contundencia:

-Ni en pedo. No sirve para nada.

.

Por entonces tampoco tenía facebook. Y mi hermano, G, me insistía:

-Tenés que abrirte uno, es genial. Encontrás a todos tus ex novias de la primaria, a tus compañeros del secundario…
-A mis novias de la primaria las veo todos los años, nos seguimos viendo. Y si quisiera ver a los del secundario, los llamaría por teléfono, pero no me interesa verlos. Ni en pedo me hago un facebook.

.

Ahora tengo dos.

.

Mi vieja PC, obviamente, la cambié por una notebook después de negarme casi ideológicamente a esa chance.

-Para qué la quiero? Si yo no ando con la compu por la calle ni me la llevo a la cama? No, eso no.

.

Desde hace cinco años que tengo laptop o notebook o como se le llame.

.

Además de blog y de facebook, claro, tengo messenger, chat de gmail, skype, varias cuentas de correo electrónico (aunque al menos todas derivadas a una sola), y tenía un celular poco moderno. Porque siempre fui tajante, como se debe:

-El celular es para hablar por teléfono y mandar mensajes de texto. Y para mirar la hora. No me interesa tener otra cosa.

.

Llevo seis meses con blackberry y me consuelo diciendo que es regalado, que era el aparato que G ya no usaba.

.

Hasta que empecé con el BB, tenía una cuenta de twitter que usaba sólo por motivos laborales, para buscar cierta información que me resultaba más difícil encontrarla por otro lado.

Desde que tengo el BB, tengo no una sino dos cuentas de tuiter y me la paso tuiteando el día entero. Podría admitir, incluso, que conocí chicas por tuiter. Y eso no está bien.

.

Hace unos días, el colmo de los colmos:

-Viste que ahora salió el google+? -me dijeron.
-No, ni idea lo que es.
-Es una nueva red social!
-Ni idea. No me interesa, ya tengo demasiado. Además, qué particularidad tiene que resulta interesante
-No sé pero va a estar re buena, le quiere competir a facebook y podés combinarla con tuiter y no sé qué
-Al pedo. No sirve para nada.

.

Dos días atrás me negué rotundamente. Realmente, muchachos, muchachas, ya es demasiado.

.

Desde ayer, lógico, tengo cuenta, soy ‘usuario’ de google+. Sinceramente no sé cuánto podré durar, ni entiendo su funcionamiento y/o utilidad. No quiero prometer nada, pero no me veo más de unos meses con eso (siempre y cuando se pueda cerrar), como para probarlo.

Lo que sí necesito es una vida nueva. Y gente de carne y hueso. Me doy cuenta de que me convierto en adicto a todo (redes sociales, teléfonos, series, mujeres, trabajos). Y ya me estoy volviendo un poco loco… O más que un poco.

Montevideo 9

Posted on junio 22, 2011 by Jota

Llegar a Montevideo una madrugada gris, triste, fria y lluviosa.

Encontrarme con mi amiga Cucu. Llegar a su casa (fria, pero calida y colorida), desayunar a las seis de la manana, compartir los mates y tostadas con ella y Marcos, un uruguayo de ley.

Dormir unas horas, pasear por la rambla, visitar el parque Rodo, comer chivito, ver a Rada en un concierto a beneficio, pasear y pasear, charlar en la ciudad vieja con un musico y luthier loco un poco, fumar y fumar, tomar pilsen y embriagarse con grappamiel viendo un ensayo de Leo Masliah y una orquesta joven del carajo, cocinar un pollo relleno y que se chupen los dedos, desconectarse bastante, dormir mucho y bien, cantar por la calle, ir a una milonga, mirar y mirar, respirar el aire puro de pocitos, planear la calma del dia despues sin planear absolutamente nada, descansar en la mirada y en los oidos amigos, hacer catarsis, disfrutar, no importar si la netbook prestada tiene o no la posibilidad de poner tildes y enies…

Saber que todavia falta para volver.

Esto es vida.

Inmunidad 7

Posted on junio 17, 2011 by Jota

Me pica el brazo.

Por eso me rasco. Ven? Miren, miren las ronchas. Esto es urticaria. Algunos me dicen que es nervioso, otros que como demasiado chocolate, o pocas verduras; una médica me preguntó si tenía caries o alguna infección; otro especialista, si había tomado un remedio en mal estado; un clínico me consultó si era celíaco; un alergista sospechó que podía ser sarna. Deambulé por los consultorios más diversos y me entrevisté con los profesionales más esquizofrénicos.

Me recetaron Benadryl, Sinaler, Ataraxone, Cetizine, Meticorten, Doxepina, Securo, Allegra, Histamino Corteroid. Probé, también, con cremas (Lazar Cort, Detebenzil, Elocon, Protopic, Dyprogenta, entre otras), con tratamiento inmunológico, pero no hubo caso. Incluso llegaron a inyectarme corticoides, en un desesperado intento por aliviarme. Busqué la calma con talco mentolado, con un preparado casero que una amable y anciana dermatóloga me detalló: avena, leche, reposo y la vida es bella.

Sin embargo, el prurito viene y se queda, se va un tiempo pero vuelve, molesta, pica, no me deja dormir, aumenta con el calor, desaparece con la ocupación, se aleja con el (siempre inconsistente) estado de enamoramiento, una ‘enfermedad normal’, según me dijo una psicóloga amiga.

Me levanté muchas noches con la piel lastimada de tanto rascarme. Me corté las uñas cada dos días para no hacerme mayor daño, para no tener otro problema que resolver. Estuve más de dos años sin dormir más de cuatro horas seguidas.

El doctor Gutiérrez, un especialista, me supo explicar lo que tengo: urticaria autoinmune. Es una enfermedad crónica que padece mucha gente y se activa, en ocasiones, por alguna crisis emocional o nerviosa; aunque no se desactiva con el alta del psicólogo… Gutiérrez lo explicó en términos simples: mi cuerpo no reconoce algunas de mis células y eso se manifiesta con una urticaria rebelde, inmune a los antihistamínicos y a los tratamientos convencionales.

Me asusté, desde ya. Es como que alguien diga que tu organismo no te quiere, que te rechaza como ex novia maltratada. No soy inmune a las enfermedades, sino a los remedios. Increíble. En la última consulta con él, el Doctor propuso cortar de raíz el problema: Sandimmun Neoral; un inmunosupresor que se les receta a los transplantados y que cuesta un tercio de mi sueldo. Incluía, además, alta probabilidad de efectos adversos que pueden originar fallas en el hígado o los riñones; y hasta la muerte.

No lo compré.

Fui para el homeópata, porque mi amiga Cora siempre me habló maravillas de la medicina alternativa, y allí el doctor Bidaunarrena -me resultó gracioso que a su apellido comenzara con una vida mal escrita- me recetó dos medicamentos, Psorinum e Histaminum, que se presentan en forma de globulitos. Fui a la farmacia especializada, los encargué, durante un mes tomé diez de Psorinum a la mañana, diez de Histaminum a la noche.

Seguí con urticaria.

Me cambiaron de globulitos, salté de uno a otro, volví, mezclé, me banqué la rutina mañana/noche, contando globulitos pequeños, imperceptibles tanto para el tacto como para mi interior… Nada pasó. Después de año y medio, desistí de la homeopatía.

Y estoy yendo a terapia, claro. Cuando arranqué, tiempo atrás, dejé a mi novia porque creí que era el quid de la cuestión. Comencé yoga, dejé de comer chocolate, frutillas, pescados, mariscos, nueces, quesos; de tomar alcohol, café y jugo de naranja. Mi vida fue una enorme restricción. No era vida.

La picazón alternaba entre parecerse a una roncha de mosquito y una viruela asesina. Y ya no sabía qué hacer.

Cambié de dermatólogo. Me dijo que el Sandimmun Neoral estaba bien. Pero me mandó a hacer análisis nuevos.

-Tengo tu solución -me dijo al volver con mis estudios en la mano-. Salió un nuevo medicamento, recién aprobado en España, que es específico para la urticaria autoinmune. En cuanto llegue al país, arrancamos.

Me picaba también la entrepierna. Porque no se trata solamente del brazo, no señor. Codos, pubis, alrededores del ombligo, axilas, tobillos, la parte anterior y posterior de los muslos, cuello. Insoportable.

Semanas después de esa consulta, apareció el doc con la receta: Rupafin. Año y medio con Rupafin me alivió sobremanera. Fue un salto de felicidad. Fue el alivio. Me bajó considerablemente, me permitió dormir algunas cuantas noches. Sin embargo, recién se me fue completamente cuando…

Cambié de trabajo.

Ya lo conté en su momento, el Grupo Clarín me sacó no solamente el pelo sino la vida.

Ahora, con nuevo trabajo desde hace más de un año, parece que no es cuestión exclusivamente laboral. Como ya saben o imaginan, volvió Urti.

Y aunque podría volver al Rupafin, decidí tomármelo con soda. O hacerme un transplante de vida.

Eso, un transplante de vida.



↑ Top