Ser Jota (II) 11
Las anécdotas cotidianas te nutren, te marcan, te hacen. Y este blog, este MdP se ha caracterizado por ese tipo de anécdotas, de situaciones cotidianas que les pasan a todos -tampoco vamos a hacernos los únicos, no?- pero que cuando aparecen todas juntas demuestran la gravedad o la consistencia del ser. Del ser perdedor. O del ser Jota.
Como dije en otras oportunidades, ser Jota es todo eso: que se te caiga la tostada del lado de la mermelada, que tus amigos se pongan de novios todos al mismo tiempo y no tengas con quién irte de vacaciones, que tu ex cambie justo para el lado que vos hubieras querido después de pelearse con vos, que el ascenso al que aspirabas se lo den a otro una vez que vos cambiaste de trabajo… En fin. Todo eso. Y más.
Ser Jota, o una gran parte del ser Jota, es fundamentalmente la relación con las mujeres. Últimamente recibí críticas varias: que soy un boludo, un dormilón, que todavía tengo edipo, etc. Todo puede ser (especialmente lo del boludo importante). Ahora bien, tener un imán, ser una fatal atracción de histéricas, no es 100% responsabilidad mía. Dejemos una parte para las otras.
No tengo la culpa de que todas, todas, TODAS, quieran ser mis amigas.
Es habitual el hecho de conocer a una chica, acercarte, intercambiar unas palabras, encontrarse, chatear, conocerse, y cuando estás por dar el paso, pum: te habla de su novio, de su ex, de su amante, del chico que le gusta, de tu amigo. O te tira la frase mortal: vos sos re bueeenooo!!
(Sííí la putaqueteparióooo re buenooooo!)
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Hace poco fui a comer con una amiga, amiga de veras, a la que no veía hacía un tiempo. “Ay, Jotii! Qué lindo que estás!”, dijo al llegar, al verme sentado en una esquina de Palermo, esperándola.
-Gracias. Vamos a dormir la siesta juntos?
-Jajajaja! No, tonto, sos mi amigo.
-No esperaba otra cosa.
Y no la esperaba.
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Otro día, después de ayudar no recuerdo con qué a otra amiga, ésta me dijo:
-Jota, sos muy importante para mí…
-Sí…
-En serio… sos… sos tan importante como… como mi taza de Winnie Pooh!
-…
-Jajajajja
-Ja…
Divina.
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También está el caso de mi alumna, que después de leer mi blog (uno de los efectos no deseados de ir al programa de Pettinato fue que me vieran todos mis alumnos) me dijo, al final de una clase: “Vos debés ser re buen amigo. Quiero ser tu amigo”.
Una alumna!!!!
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Y así sucesivamente. También podría contar la historia de la chica que, aun sin reunir todas las características que suelen atraerme de una mujer, me atrapó. Por qué? No tengo idea. Me gustó, me encantó, me conquistó sin hacer nada. Se fue acercando de a poco, me fui acercando más rápido de lo que acostumbro, me buscó, avancé, se echó atrás una vez, volvió, volvió a echarse atrás, se alejó, volvió y así siempre, mito del eterno retorno, siempre retornó y siempre volvió a alejarse, hasta que tiró su frase, la frase de cabecera, de mi cabeza: “Por qué no podemos ser amigos?”
Porque ya tengo amigas!! Y no quiero más. Les queda claro?
Ya subí este video alguna vez, pero bánquense volver a verlo. Es el hit que me acompaña por estos días. Y, lamentablemente, desde hace muchos años.
Vamos, cantémoslo todos, préndanse al fogón…
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“Si quieres alguien que te achuche
cómprate un oso de peluche
Si quieres que sea sólo tu amigo…
Para eso no cuentes conmigoo ohh”
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