Derrotas, caídas, papelones y (des)encuentros…

MdP! Manual de Perdedores


Archive for the ‘De terceros’


Sin embargo estoy aquí, resucitando 12

Posted on enero 11, 2011 by Jota

“Tantas veces me mataron, tantas veces me morí, sin embargo estoy aquí… resucitando”.

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Gracias a ella, y como tantos otros, me crié con hermosas canciones, con divertidos libritos, con impactantes espectáculos infantiles.

Lamento que las próximas generaciones no puedan tener a María Elena Walsh con ellos; no podrán vivir en el reino del revés, donde nada el pájaro y vuela el pez, donde un ladrón es vigilante y otro es juez, donde un año dura un mes.

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Ya no vamos a ver cómo es el verdadero reino del revés.

Madre hay una sola 14

Posted on octubre 17, 2010 by Jota

Mamá y yo. No somos iguales????

No sé de dónde habrá salido ese dicho de que “madre hay una sola”. Pero que la hay, la hay. Y tengo una sola.

Mamá es linda. Y no lo digo yo, lo dicen todos, lo pueden confirmar en la imagen, algo añeja para que no la paren por la calle hoy en día al grito de “vos sos la mamá de Jota!!”.

En una época, eso de “tu mamá es linda” me lo decían algunos padres de algunos amigos míos, y me gustaba. De hecho, siempre me dijeron: “Vos no te parecés a tu papá, como tu hermano, sino a tu mamá”. Y eso también me gustaba (perdón, Pa).

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Ahora, es cierto, está grande. Algo arrugada. Algo… olvidadiza. Yo también.

Y vamos a decir la verdad sobre mamá: me rompe un poco las pelotas. Pero las madres son así: rompes.

Te llaman cuando no querés hablar con alguien, te preguntan las cosas que no querés contar, indagan en lo más profundo cuando vos querés superficialidad y además, generalmente, te son sinceras: te dicen “no me gusta esa chica” cuando vos estás completamente estúpido por ella. Y eso molesta.

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Pero vamos a decir la verdad verdadera, a riesgo de que me tilden de mamero. Cuando estoy mal, cuando necesito ayuda, una palabra, un consejo, un mimo, recurro a mamá. Como cuando era nene.

  • Cuando la convivencia con N fracasó, volví a casa de mamá y lloré en sus brazos un par de noches.
  • Cuando tuve problemas de salud, le pedí a mamá que me cuidara porque -lo sabemos- no hay nadie mejor que ella para eso.
  • Cuando me invitaron al programa de Pettinato, llamé a mamá para ver qué pensaba y fue ella la que me convenció de ir con la cara del Jota de carne y hueso y no con una careta amarillita (échenle la culpa a ella).
  • Cuando empecé a tener problemas con V, la consulté a mamá; no le di bola, pero la consulté.
  • Cuando me llegó una oferta para ir a trabajar a Perú, y cuando en Perú me propusieron quedarme a trabajar allá definitivamente, le pedí consejos a mamá. “Me pone muy feliz que puedas quedarte a trabajar allá porque te escucho muy feliz a vos, pero a la vez me pone triste que estés tan lejos”, me dijo. Y, al cortar, me puse a llorar.
  • Cuando tuve la posibilidad de cambiar de trabajo, este año, la llamé a mamá para ver qué pensaba. “Creo que vos sabés que te tenés que ir, que tenés que cambiar de trabajo”, me dijo. Y cambié.
  • Cuando me mudé, vine a ver el depto con mamá. No iba a mudarme sin su consentimiento.

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Soy muy tranquilo. Soy bastante casero. Soy un gordo de alma. Soy bastante llorón. Soy melancólico. Soy igual que ella en todo eso. Soy culpa de ella.

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Espero que no lea este post porque me va a dar mucha verguenza. Pero bueno, es el día de la madre, no? Algún buen gesto debería tener, aunque no me lea, ya que casi nunca llego a comprarle un regalo, casi nunca la llamo y cada vez la veo menos.

No le dediqué muchos post. No recuerdo demasiadas menciones, incluso. Sí me acuerdo de una historia en particular, que escribí acá hace rato y que deja en claro lo que implica la sola posibilidad de perderla: miedo de estar hasta las mamá…nos.

Cosas tristes 4

Posted on julio 08, 2010 by Jota

Los fui a ver hace unos viernes, y al final de la obra me quedé a esperarlos. Insulté de buena manera (saben que se puede insultar de buena manera?) a uno de los protagonistas porque me sentí mal, porque… porque yo creía ser el único. Pero no… hay más perdedores como yo. Hay uno, al menos, en esa obra de teatro que -como no hago nunca- recomiendo para los lectores de MdP que quieran pasar una entretenida noche y conocer al clon de Jota, un fracaso de vida, una interminable espera por el amor que no llegará y una urticaria emotiva. Es mi gemelo!

Si van, por las dudas digan “vengo de parte de Jota”, tal vez después me incluyen en los agradecimientos y todo… O me regalan algo. Quién sabe…

Fuera de joda 13

Posted on noviembre 05, 2009 by Jota

fiesta de 15Se puede ser perdedor de diferentes maneras. Incluso cuando, de alguna manera, te va bien en algunos aspectos.

La amistad es uno de los ‘rubros’ en los que siempre me fue bien. Tengo amigos que lo son desde que éramos niños, y amigas, fieles amigas, con las que compartí muchísimos momentos. Por ejemplo, sus fiestas de 15.

Pero en esas fiestas se refleja la realidad perdedora de una persona, en el momento cumbre, emotivo, especial del evento: las velas.

“Esta vela es para…”, suele repetirse, y en lugar de los puntos suspensivos se acostumbra poner un nombre, o dos, o tres. O…

O la resaca.

En la mayoría de las fiestas de 15 yo caí en el malón de perdedores que se encolumnan detrás del “esta vela es para todos los demás, los que no entraron en amigos especiales, los que no quiero más que a nadie pero igual están acá”.

Excepto una vez.

Mi amiga QQ cumplía 15 años. Era diciembre. Y yo sabía, sabía, que era parte de una vela especial para ella: la de sus tres amigos hombres.

Cuando llegó el momento, sobre el final de la ceremonia (normalmente lo mejor quedaba para el final, para el llanto, los abrazos, los aplausos y las abuelas anonadadas ante semejante demostración de afecto juvenil), QQ -que entró al salón bailando rumba- agarró el micrófono y recitó:

-Esta vela es para mis amigos especiales. Pablo es el que me escucha, el que está siempre dispuesto a poner el hombro, el que me da consejos, el que siempre tiene la palabra justa; Mono es el que me acompaña, el que comprende cuándo estoy bien y cuándo mal, el que me cuenta sus cosas, un hermano; y Jota es… Jota es re divertido, siempre está de buen humor.

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Jota. Jotita, por entonces, el bufón, el que hacía reír, el que contaba chistes.

Recordé hoy esta anécdota, después de que la señorita M me dijera que me extraña porque le falta alegría al grupo que compartimos.

Es así: nunca me tomaron en serio…

Aye 13

Posted on octubre 10, 2009 by Jota

Aye, como ya todos saben, es mi compañera de trabajo de los sábados a la mañana. Y ya es, además, una amiga, una consejera. Es, también, quien me invitó a aquella reunión de sol@s tan patética. Pero hoy terminó de confirmarme que más que todo eso es una Jotita al cuadrado: una gran perdedora.

-Si querés una para MdP llamame… -me escribió por mensaje de texto esta tarde.

Qué raro -pensé-. No debía estar en San Pedro con las chichis? (ah, porque lo único que salió de ese encuentro de solos y solas fue una salida exclusiva de solas)

La llamé. Me contó. Y, la verdad, vale la pena prestarle atención…

Se despertó temprano, llegó a la terminal de Retiro con tiempo, canjeó los pasajes, se encontró con las chicas, llegaron al andén en el que salía el micro y esperaron. Y esperaron. Y esperaron. Y preguntaron:

-No, pero el micro ya se fue!

Y se había ido.

Volvieron a la boletería, intentaron cambiar el pasaje, no había otro micro, pero fíjense en…

-Y mi mochila?

Su mochila.

La mochila de Aye había desaparecido. La chiquita, la de mano, la que tenía su DNI, su cámara de fotos, sus efectos y afectos personales. “Cosas que quiero mucho”, me relató con ternura por teléfono. No sabía si reír o llorar.

Imagino que en ese momento me habrá entendido: es jodido ser un perdedor.

Le recomendaron -casi que la obligaron- a hacer la denuncia antes de volver a intentar conseguir pasajes. “Andá abajo antes que nada”, le sugirieron.

Y bajó. Y esperó a que la atendieran. Y cuando la atendieron, el oficial, con mal tino, le espetó:

-Mirá, querida, se acaba de morir una persona arriba de un Chevallier… No tengo tiempo para otra cosa, vení más tarde.

A esa altura, Aye ya había tratado mal dos veces a su pobre padre (“se me fue el micro, llamame después!”, le gritó primero; “me acaban de robar la mochila, chau!”, le cortó después), había pensado en volverse a su casa, en convertirse al Jotismo.

Pero no.

Tomó valor, sacó otros pasajes, llamó a Jota para una TTR (terapia telefónica regenerativa) y siguió adelante. Desconozco si pudo, finalmente, viajar a San Pedro, si el micro se quedó en medio de la ruta, si encontró lugar donde hospedarse o si le tocó viajar al lado del fiambre de Chevallier. Lo cierto es que queremos, todos queremos, esta clase de perdedores. Los que no aflojan, los que siempre quieren más. Un tropiezo no nos amedrentará. Y mil, tampoco.

Hasta la derrota siempre!



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