auTVayuda 17
Por suerte ya hay gente que me entiende y se preocupa por mí, y por muchos otros.
Por suerte ya hay gente que me entiende y se preocupa por mí, y por muchos otros.
En este humilde acto, y en un enorme esfuerzo de producción, el blog MDP! Manual de Perdedores, Historias de derrotas, caídas, papelones y otros derrumbes tiene el agrado de invitar a todos los perdedores, derrotados, papeloneros y golpeados por la vida al lanzamiento de la CAdPDPyGV: Comunidad Americana de Perdedores, Derrotados y Golpeados por la Vida.
Aquéllos que sientan el ferviente deseo de participar de un movimiento sin ánimo de ganar nada, como en toda la vida, tengan a bien expresarlo.
Aclaración: los ritos satánicos, diezmos y sacrificios no convierten a la CAdPDPyGV en una secta.
A las 5 de la mañana posé mi cabeza en la almohada. Había pasado las últimas cuatro horas y media frente a la tele, haciendo zapping de canal en canal para ver cómo cubría cada uno el último debate sobre las retenciones en el Senado. No me olvidaba de las cacerolas que sonaron acá, en el cada vez más Palermo Horse, Caballito chic, cuando los medios anunciaron que con el voto de Saadi el gobierno ya tenía la ley en el bolsillo. Al rato ya habían cambiado, y mostraban el empate, hablaban de la importancia del voto de Rached, en las webs de los diarios reproducían perfiles del senador, especulaban, sacaban cuentas.
Y yo esperaba. Y pensaba. Trataba de entender por qué un joven NO K, como yo, que no votó a Néstor, que no votó a Cristina y que no los votará, deseaba que se aprobara el proyecto oficial. Miraba las caras de los legisladores y me indignaba. Oía sus discursos y me preguntaba, hirviendo: para qué hablan diez, quince minutos, y piden extender sus discursos, si a su alrededor no hay nadie? A quiénes les hablan? A los senadores, está claro, no; ellos están tomando café fuera del recinto, o saliendo en vivo por los canales, o negociando poderes y acuerdos. Le hablan al país?
Seguí preguntándome por qué quería que se aprobara la medida.
Escuché casi todos las las palabras de los senadores desde la 1.30 hasta que terminó la votación. La adrenalina me subió cuando el 36 a 36 se vio en la pantalla. Y ahora? Mientras seguía preguntándome mi momentáneo oficialismo, veía la pantalla partida de América 24 (si creen que TN es oficialista, es porque no vieron el canal de De Narváez): en la otra mitad, Buzzi se abrazaba con Llambías y todos con el titular de la Sociedad Rural, Luciano Miguens. De fondo había banderas del MST, chicos bien con boina y chombas, uno de los líderes de la CCC, gente de Recrear, de la Coalición Cívica, del Pro…
Escuché atentamente la exposición de Cobos y me dio un poco de pena. No querría estar en su lugar: como él, no acompaño muchas cosas del gobierno pero tampoco quiero que le vaya mal, que “pierda”; menos si los que festejan son los que festejan; menos si increíblemente se junta toda esa fauna, alguna -creo- ingenuamente. Y mientras Carrió me habla del mes de julio, de la mano de Dios, del apocalipsis, empiezo a entender por qué quería que ganara el sí.
Pensé escribir esto anoche, antes de dormirme, pero creí necesitar un descanso. Ahora, leyendo los diarios, no estoy mucho mejor. Leo que Buzzi dice que “no hay ganadores ni perdedores” y no entiendo, sinceramente no entiendo. Si no ganaron, por qué festejaron anoche como si fuera un gol en un Mundial? Si no hay perdedores, para quién era el alarido “es para Kirchner que lo mira por tevé!”? No, muchachos. Así no es.
Recuerdo cuando pedían la intervención del Congreso. Recuerdo cuando anunciaban seguir la lucha si no se vetaba el proyecto (y entonces de qué sirve el Congreso si no aceptan sus medidas?). Recuerdo que primero se pedían 35 puntos de retenciones, después se aseguraba que no se podía vivir con más de 30 y el martes oí a De Angeli comentar que con 27 apenas subsisten algunos productores. Cómo cambia todo, cheee.
No me olvido, ojo, de las patotas oficiales, de su populismo, de que al comienzo de esta historia lo único que querían era recaudar más, y ahora sólo se trata de vivir, de redistribuir.
Vuelvo a pensar por qué quería que ganara el sí. Leo que Página 12 titula “El satánico doctor No”, acusando a Cobos de alguna traición que creo injusta (acaso Cristina pensaba que era del PJ?). Y leo Clarín, que me habla de una “crisis política”. No me queda claro hacia dónde ir, hasta que recuerdo la oportuna llegada de Lilita Carrió a la concentración del campo. La escuché, como a todos, atentamente. “Les dije, era julio, era Julio”, dice, intentando demostrar que una fuerza sobrenatural le advirtió que era el mes, y que era Cobos. Pienso si quiero ser gobernado por la mística o por la realidad. Y me quedo con la realidad de carne y hueso, con sus errores, con mis broncas hacia esa realidad. Me quedo, después de esta noche, ya sin la ironía de un perdedor. Me siento perdedor por naturaleza, como siempre, en un país que también es perdedor, pero por elección.