Derrotas, caídas, papelones y (des)encuentros…

MdP! Manual de Perdedores


Archive for the ‘Mi vida con ellas’


Llegó 3

Posted on enero 20, 2012 by Jota

Escribiría sobre maripositas, vuelos, viajes lunares y esas cuestiones, pero no va con este blog. Así que mejor sigo disfrutando.

Me lo re merecía.

La receta 7

Posted on noviembre 11, 2011 by Jota

Fui al médico.

Rutina, digamos. Hacía mucho que no iba y decidí visitarlo para que me ordenara hacer algunos estudios y ver cómo andaba mi vida por dentro de mí.

Mi médico no es un médico habitual. Es un señor mayor, de unos 80 años, de la vieja escuela: no te pregunta qué tenés sino cómo anda tu vida, no acostumbra recetar medicamentos sino actividad física y vida sana, y cada visita demanda aproximadamente 40 minutos de charla. Con fortuna, a veces, me toma la presión. En caso de auscultarme, no lo hace con un estetoscopio sino directamente con su oreja pegada a mi espalda.

.

Lo adoro.

.

Esta vez, la consulta corrió por los mismos carriles.

-Hola, Jota, cómo anda usted tanto tiempo?
-Bien, muy bien.
-Cómo anda su trabajo, su familia, su vida?
-Bien, la verdad. Mucho trabajo, pero lo llevo bien, normal. El resto bien, por suerte.

El Doctor comenzó, como siempre, a contar anécdotas de la vida. De sus hijos, de su esposa, de algún viejo médico ya retirado de la actividad. Siempre lo hace. En determinado momento, se metió con un tema delicado.

-Y dígame, Jota, está en pareja?
-No… nada serio, digamos
-…
-…
-Y hace cuánto que no está en pareja?
-Y… bastante… digamos que de novio, hace tres años
-Uh, eso es mucho…
-…

.

Hubo un silencio incómodo. Empezó a mover las manos, a golpear los deditos contra el escritorio. Y me contó una historia, sacada -dijo- de un viejo cuento, que dice algo así:

Estaba Noé en su arca, con parejitas de animales y de humanos. Había asiáticos, sudamericanos, norteamericanos, africanos, oceánicos, indios, todos en la cubierta del arca, pasando los días en alta mar, cuando en medio del agua aparece un hombre, a punto de ahogarse. Lo rescatan. Le dan de comer, de beber. Y a la noche deciden hacer una fiesta para celebrar el salvataje. Cada pareja muestra su gracia, malabares, saltos, chistes, cantos, y el hombre rescatado, un europeo, mantenía su cara triste. Entrada ya la noche, algunos de los organizadores del festejo se acercaron a Noé para comentarle su preocupación por el estado del europeo. Y Noé fue simple: ustedes no entienden -dijo-. El asiático está con la asiática, el indio con la india, el americano con la americana, el perro con la perra y el mono con la mona. El europeo está solo.

.

Casi me pongo a llorar.

.

Después me recomendó salir a caminar varias veces por semana, nadar y comer menos (“estás un poco excedido en peso, no?”). Y antes de terminar tiró frases bíblicas como “no es bueno que el hombre esté solo”.

.

Básicamente, el doctor me recetó una novia. El cree, aunque no me lo haya dicho con sus palabras, que mis problemas, dolores y frustraciones se van a ir cuando ‘la’ consiga. Y que mi ansiedad es, también, producto de eso.

.

Y entonces, pues, me puse nuevamente en campaña…

#UnaNoviaParaJota

Ella (VIII) 15

Posted on septiembre 08, 2011 by Jota

Que Ella me haya llamado para pasar una (otra) noche inolvidable, y que dos días después apareciera con un llamado para decirme que la disculpe, que no me lo pudo decir personalmente, pero que se va, se va a vivir al Sur, al sur del país, no de la provincia de Buenos Aires, que se va porque está mal, que tiene familia en Bariloche, que consiguió un trabajito, que está sufriendo, que no sabe qué hacer, que la vida es una mierda (hola, quiero ser parte de tu vida), que chau, Jota, chau, perdoname…

No me hizo del todo bien.

 

.

Te mando un abrazo

La Nena 25

Posted on agosto 09, 2011 by Jota

Resulta que después de un par de semanitas de ver a La Nena, no rutinariamente, pero sí un par de veces a la semana, La Nena me mandó un mensaje a la mañana.

-Holaaa lindooo! Cómo dormiste?

Le respondí que bien, que poco, lo de siempre. Cansado, agotado, el trabajo, la vida misma. Mi vida. Me respondió dulcemente, le agradecí, volvió a escribirme, ya no contesté.

.

Al mediodía, o sea, dos horas después, otro mensaje.

-Hola! :D Cómo estás? Hacés algo hoy?

Le respondí que, al igual que dos horas antes, estaba bien. Que después del trabajo no hacía nada, pero que seguramente salía tarde. Le dije que habláramos más tarde. Me devolvió el mensaje. Otro mensaje dulce, todo lindo. Irreprochable.

.

A media tarde:

-Hola lindooo! Cómo estás?

.

Una hora más tarde.

-Todo bien?

.

A los veinte minutos.

-Holaaa ya me extrañás?

.

Al atardecer:

-Ya sabés cómo venís? A qué hora te vas, lindo?

.

A la hora:

-Y ahora? Así sé si me cambio, si me pongo linda para vos :D

.

Al rato:

-Y? Ya sabés?

.

.

Con el cerebro irrecuperable, culpa del trabajo y de esos mensajes, terminé casi a medianoche. Quemado. Cerebralmente reprochable.

A la noche -o sea, más a la noche, de madrugada- hablamos por teléfono. Le dije que muy lindos los mensajes, pero que eran demasiados. Que un ‘hola cómo estás’ no es un mensaje como para mandar tres veces por día. Que en algún momento los mensajes de texto se tienen que acabar. Que, como dice un compañero de trabajo, cuando trabajamos trabajamos y cuando boludeamos boludeamos.

.

Se puso a llorar.

.

Me dijo que soy un insensible, que no la quiero, que la estoy usando, que sólo la quiero para…

.

.

.

Se terminó mi vínculo con la nena.

La búsqueda de #UnaNoviaParaJota está más latente que nunca. Y ya tengo un plan…

Soy yo 7

Posted on julio 27, 2011 by Jota

Estoy haciendo malabares. Se me complica mantener cierto equilibrio. Debo decirlo: no es fácil. No es fácil.

Podemos decir que ciertas cosas quedaron atrás, pero no del todo. Todavía mueven el piso.

Podemos decir -o puedo decir, ya que no tengo nadie que me tire letra- que otras que estaban atrás siempre vuelven. Siempre.

Y puedo decir, ahora sí, yo solito, que otras que aparecieron de la nada están ahí, latentes. La Tentes (buen sobrenombre).

.

Vamos a dejar que los nombres del pasado queden en el pasado. La cuestión con el pasado es que estoy en un momento de paz interior. Vieron cuando los ingratos momentos quedan a un lado y las cosas lindas y los recuerdos felices son los que flotan en la superficie? Bueno, eso. Eso pasa.

Entonces, mientras disfruto del presente con La Nena (“el presente y nada más”, dice la canción; bueno, también eso, pero no vamos a entrar en detalles porque alguna vez se va a enterar de la existencia de este blog y se va a poner mal o enojar y eso no lo queremos), aparecen antiguas relaciones, vínculos o apenas flashes en la cabeza, o delante de los ojos.

Las retinas suelen ser muy poderosas. Sépanlo. El poder de las retinas.

—————————

Una, que ya no aparece salvo tuiteramente, me provoca deseos inconclusos.

Otra, que ya no aparece ni siquiera tuiteramente, ni por feisbuc, ni por el chat del bb, ni el de gmail, ni el de hotmail, ni nada, me sigue dando ternura. Y ganas. Tengo ganas.

Y otra del cajón re los recuerdos, que veo o cruzo con cierta cotidianidad, me mira con esos ojos que… Eso. Abrazable, sería la palabra. Se lo dije. Se rió.

.—————————

Me puse tierno, che. Puta madre.

.

La cosa es que tengo todo eso en la cabeza. En las retinas. Pero nada de verdad. Tal vez ese sea mi problema, mi punto débil, mi karma, mi Dalma, mi pozo ciego. Este: nunca consigo llevar a tierra firme lo que mi cabeza genera con realidades y ficciones.

Y creo, creo, que ya es hora de dejar de descargar las culpas.

Es cierto que muchas incluyen Teria entre sus nombres. Es cierto que algunas no saben lo que quieren, incluso menos que yo. Es cierto que se me han asustado. O que se han arrepentido. O todo eso junto. Es verdad que generaron, en muchos casos, cosas que después no pudieron sostener. Todo eso es verdad.

También es verdad que siempre pasa lo mismo.

Tal vez sea un buen momento para soltar una frase hecha. Hechísima.

No sos vos: soy yo.

 

 



↑ Top