…teria.
Así debía terminar el último post sobre Ella. Así lo terminaron ustedes con sus comentarios. Her name is…teria.
Ella, lo saben, es la que me dejó plantado una vez, y otra vez, y que después me provocó sonrisas, y más adelante alguna esperanza, y más luego la nada misma, como siempre.
Fue la primera sonrisa del año. La sonrisa más linda hasta entonces. Pero se fue.
Y un día, como saben, apareció La Sonrisa más linda del mundo. Y Ella se enteró:
-Quiero saber quién es.
-No vas a saber quién es.
-La conozco?
-Puede que sí, pero no sé.
-Quién es?
-No te voy a decir quién es.
-Lo voy a averiguar.
-Igual vos sos la segunda sonrisa más linda del mundo.
-Pero yo quiero ser la primera.
-Vos no quisiste ser la primera.
-Sos muy malo.
Me divirtió mucho esa charla. Pero, la verdad, yo tenía ya la cabeza en La Sonrisa más linda del mundo.
Claro que La Sonrisa más linda del mundo un día dejó de sonreír para mí. Como siempre, pasó lo que siempre pasa. Y aunque no voy a hablar más sobre ese tema porque no hay nada que quiera contar sobre ese tema, la cosa es que la ausencia de sonrisas me hizo ver nuevamente el horizonte.
La verdad es que en el horizonte no hay nada. Pero está. Abierto, ahí, a lo lejos, esperando formar las siluetas en lo desconocido (no sé qué significa pero queda genial, re poético).
Y como quien no quiere la cosa, y mientras me iba a Montevideo a descansar cuerpo y -sobre todo- cabeza, volvió Ella. Un mensajito, otro, otro. Resultó un apoyo importante en un momento de necesidad y urgencia.
Y a la vuelta…
-Te parece que cenemos con La Rubia, los tres? -me propuso Ella; La Rubia es una amiga.
-Dale.
El proyecto de cena resultó finalmente un proyecto de merienda. Y el proyecto de merienda se cayó rápidamente a pedazos cuando La Rubia se bajó porque estaba enferma…
-Qué vas a hacer vos, entonces? -le consulté a Ella, recordando ya todos los plantones
-Voy! Pero voy más tarde!
Increíblemente, vino.
Y me dijo, en algún momento:
-Vos sabés que voy a desaparecer, no? Que mañana no me ves más el pelo?
-Sí
Lo sabía.
Pero por qué pensar en mañana si la tenía ahí enfrente ‘hoy’, no?
.
Me volvió la sonrisa. Y no desapareció aunque Ella sí ya haya desaparecido, quién sabe hasta cuándo. De hecho, no sé si volverá a aparecer en algún momento. Pero al menos, después de irse, me mandó un mensaje reconfortante:
-La pasé muy bien, posta. Y eso es todo lo que diré.
.
Y eso es todo lo que me importa.