Ella (II) 2
Ella se perdió
porque suponía
lo que debería pasar
Charly García es uno de los artistas que más disfruté en mi vida. En una época adolescente en la cual el maestro de pronto organizaba un recital en cualquier teatro porque simplemente tenía ganas, o porque cumplía años y quería festejarlo con su público, allí estaba yo con alguno de mis amigos, para seguirlo, vivarlo y cantar sus canciones.
Soy de los que sufrieron al verlo mal, de los que se enojaron con sus contradicciones y con sus insólitos ‘amores’ de ocasión (como Carlos Saúl), pero a la vez gocé con todos sus dúos o grupos (Sui Géneris, Serú Girán, su banda con Hilda Lizarazu, el negro García López y el Zorrito Von Quintiero denominada “Los Enfermeros”, sus versiones con Fito Páez, la Negra Sosa o Cerati, y muchos etcéteras), aunque no pertenecí a muchas de esas épocas; canté sus canciones, las tuve grabadas en cassettes para oírlas en mi viejo walkman como ahora las tengo en mi reproductor de mp3, me bajé de Internet muchas de sus letras con acordes para poder tocar sus temas en la guitarra…
Aun con sus locuras y desbarrancos, Charly es para gente como yo como una especie de Maradona: más allá de todo, somos privilegiados en haberlo visto y disfrutado en vivo y en directo. No es lo mismo ver sus videos o escuchar sus discos, leer sus notas y todo lo demás, que haber estado ahí. O estarlo todavía. El que vio en su momento al Maradona jugador -así sea por la tele- sabe de lo que hablo, así ahora alguno lo deteste por lo que pueda decir.
Como muchos miles de personas, soy uno de los que nos alegramos cuando Charly reapareció más gordo, más feliz, y con la calidad intacta, y cuando anunció que iba a volver con todas sus luces (actuales) para dar un concierto en Vélez después de presentarse en otras ciudades.
Ustedes estarán esperando, entonces, que les cuente qué tal estuvo el recital de anoche, no? Claro. El problema es que Jota no tuvo con quién ir, no encontró un amigo que estuviera dispuesto, con ganas y con plata como para acompañarlo. Y Jota se quedó en casa. Y a la noche, mientras buscaba la manera de escucharlo por radio, chateó con su amiga Aye:
-Me quiero morir, no puedo creer no haber ido al recital de Charly.
-Y por qué no fuiste? Te dormiste?
-Me acordé tarde. Pero quedaban entradas y no encontré con quién ir.
-Y por qué no me dijiste?
-…
Un boludo…
Para cerrar: a las 10.20 de la noche de ayer, la grossa grossa de Luz me llamó desde Vélez sólo para hacerme el regalo de dejarme escuchar el tema Promesas sobre el bidet. En vivo. Me dieron calambres en el alma…
(y disfruten de este tema, del último disco de Mercedes Sosa)
El problema del Día del Niño es que cuando sos niño querés ser grande y recibir regalos hasta te hace sentir infantil.
Pero cuando sos grande querés volver el tiempo atrás. Y recibir regalos.
(Cuando yo era un enano / Silvio Rodríguez)
Y feliz día para esos niños que andan por ahí. Perdedores o no.
Ahora sí.
Señoras, señores, niños, niñas, amigos, extras:
En un enorme esfuerzo de producción, y en este humilde pero emotivo acto, MdP! Producciones, a través de Jota Hese, presenta su primer musical: Cuántas minas que tengo!
“Lamento no poder ofrecerles canapés, pero el presupuesto alcanzó justo para ponerle los créditos a la peli”, explicó el productor general de la obra en la escueta ceremonia de presentación.
Y el video?
Acá ta!
(véanlo hasta el final, no sean vagos)
Claro, en realidad no estoy, pero estoy. Me fui de vacaciones, pero no los iba a dejar solos, no?