Derrotas, caídas, papelones y (des)encuentros…

MdP! Manual de Perdedores


Archive for the ‘Quieres ser Jota Hese?’


Últimos días 4

Posted on marzo 29, 2011 by Jota

Ya falta poco, ya, ya.

Hasta el jueves a las 23.59 se puede votar a la mejor historia perdedora (ajena a Jota, claro), en el marco del concurso Quieres ser Jota Hese? que se inició hace no sé cuánto y que se cierra ya, ya, porque falta poco.

Es tan simple como entrar a la página oficial de facebook de MdP!, leer, si no leíste, las ocho historias, y poner “me gusta” a la que te guste más, o a las que más te gusten. Se puede votar más de una. La que a las 0 horas del viernes 1 de abril tenga más votos, será la ganadora de esta hermosa remera de Jota que Jota nunca usó porque no quiere transferir ninguna enfermedad a su futur@ dueñ@.

Las tetas se venden por separado

 

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**Ah, si no formás parte del sorteo pero tenés unas ganas locas de tener La remera de Jota o regalarla, la podés pedir ACA.
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Quién es Jota Hese? 3

Posted on marzo 15, 2011 by Jota

Recordarán, estimad@s, el concurso Quieres ser Jota Hese?, que tanto éxito tuvo.

Pues ya es hora de premiar al ganador o ganadora. Ya es hora.

Habrá una única manera de votar a

Cuál es la manera?

Una belleza, no? El maniquí no está incluido

Sumarse a la página de feisbuc MdP Manual de Perdedores (oficial) y poner “me gusta” en el el link preferido. Desde ya, se puede poner “me gusta” a todos los textos. El que reciba más votos a lo largo de los próximos 15 días, será el/la ganador/a y recibirá la preciosa Remera de Jota que ya tengo en mi poder.

Repasando: se suman a MdP Manual de Perdedores (oficial) en facebook y hacen click en el botón de “me gusta” en el texto que prefieran. Desde ya, pueden invitar a todos sus amigos y amigas a sumarse para votar. No me enojo… Es gratis. Y, como bayer, es bueno.

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El 1 de abril se anuncia al ganador o a la ganadora por cadena oficial. Muchas gracias a tod@s los que participaron, estén o no en la ronda final!!

J

8. Lluvia de papelitos 9

Posted on diciembre 21, 2010 by Jota

“Hay personas que nacen triunfadoras, desde la cuna se vislumbra que les irá bien en todo lo que se propongan, que ninguna puerta les será cerrada, que las oportunidades les lloverán, que serán lindos y talentosos. Y después estamos nosotros, los perdedores de ley, aquellos a los que nada les puede salir de un tirón, los que tendremos que luchar y festejar cada victoria agonizando, con un grito arrollador sobre la hora.

Cuando Jota me invitó a escribir para su blog no lo dudé, tenía que participar. No puedo ser perdedora por un rato, porque lo soy siempre (o casi siempre, un respiro tengo cada tanto, debo admitirlo). Mientras repasaba mi catálogo de derrotas se me vino una a la mente, triste porque viene acompañada de una humillación con el plus de la infancia, pero justamente por eso me marcó para siempre. Alguna vez la he contado en mi blog.

Corría el año 1991, tenía 11 años y estaba en sexto grado. No era muy popular por culpa de mi mamá, realmente me lookeaba horrible, cualquier semejanza con la Chilindrina no era casualidad, era su clon. En cambio, Fernandito era el chico más lindo del turno mañana y del club. Nadie se resistía a sus encantos. Yo asistía al turno tarde así que en la escuela mucho no lo cruzaba. Sinceramente, le tenía miedo, no podía ser más lindo y yo más fea.

Pero la vida cada tanto te descoloca: una vecina malvada me invitó a su cumpleaños, él asistió y me llevé una sorpresa. Recuerdo como si hubiera sido ayer que tenía puesta una camisa bordó con mini estrellitas blancas, un jean que rozaba lo nevado y zapatos Kickers azules. El pelo castaño claro, largísimo, lacio y un jopo enorme. Espantosa, merecía que no me toquen ni con un chorro de soda.

A la cumpleañera se le cantó jugar al semáforo y todos nos tuvimos que sentar en ronda para complacerla. Yo avisé que no jugaba con rojo y así dejaba bien en claro que no me pensaba dar besos en la boca con nadie. El resto de las chicas, que ya habían dado su primer beso se quedaron calladitas y fueron elegidas una y otra vez. Yo por supuesto, gracias a mis propias reglas y mi autoboicot, no era elegida por nadie. ¿Qué chico iba a querer darme un beso en la mejilla o en la frente, cuando tenía un tendal de chicas que pedían piquitos a los gritos?

Hasta que le tocó el turno a él, que para sorpresa de todas eligió amarillo y no rojo. El corazón se me aceleraba porque podía llegar a ser mi oportunidad, aunque no tenía muchas esperanzas, de chica era muy insegura y que él me eligiera sería todo un premio.

Pero sí pasó. Cuando me quise dar cuenta escuché ‘Amarillo, con Paola’ y se acercaba decidido a darme un beso en la frente… ¡Qué éxtasis, por favor! Quedé tan impactada que me fui de la ronda (calculo que a ahogar mis gritos de felicidad al baño) y esa noche no dormí acelerada, pensando que había sido la elegida y que todos hablarían de mi.

Al otro día, un domingo a la tarde bastante frío, el demonio de mi vecina vino a buscarme para salir a andar en bici. Durante todo el camino me dijo que cuando me fui Fernando comentó lo linda que era y dijo que quería que fuese su novia. No sé cómo me convenció para que le escribiera una carta diciéndole que yo también gustaba de él. Y mucho menos aún entiendo como de un momento a otro, estábamos haciendo ring raje en la puerta de su casa y tirándole esa misma carta debajo de su puerta.

Ya está, la jugada estaba hecha. Había puesto mi cabeza bajo una guillotina y sólo me restaba esperar la vida o la muerte. Sólo él podía definir mi suerte: si seguía siendo una perdedora o me pasaba de bando y con una ficha más que ganadora.

Hice esas seis cuadras que separaban su casa de la mía con un nudo en el estómago. No sabía si él iba a responderme o nunca lo haría, aunque a esa altura sólo deseaba que la carta fuera comida por una jauría de perros para que nadie la leyera jamás.

A los quince minutos, ya sentada en la vereda de enfrente de mi casa, lo veo venir con la ‘Milonguita’ (su bici negra que todos los chicos le envidiaban). Venía con la mirada fija, la misma que tenía el día anterior cuando dijo ‘Amarillo, con Paola’ pero ésta vez no hubo beso ni en la frente, ni en la boca ni en la mejilla.

‘No molesten más en mi casa’, fueron sus únicas palabras mientras una lluvia de papeles caía sobre mi cabeza. Nada en esa escena hablaba de amor, sólo había desprecio y desconsideración. Mi carta estaba hecha trizas sobre la vereda y el soplo de mi corazón pedía pista para acecharlo hasta dejarlo morir.

Fue un momento crítico en mi vida. Por supuesto, todos en la escuela y en el club se enteraron del rechazo (el segundo en mis cortos años de vida) y Fernando no me habló por un buen tiempo, algo que me dolía aún más. La vida más tarde me iba a dar revancha con este muchachito sin corazón pero eso sería un año después. Hoy es mi mejor amigo y podemos reírnos de esta anécdota, pero de algo no tengo dudas, éste hecho fue la puerta de ingreso a un camino sin retorno: el de los perdedores”.

Enviado por
Paola Florio
Autora de los blogs Capitana del Espacio y Matemos a los ex

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Este texto corresponde al concurso Quieres ser Jota Hese?, que había quedado abandonado debido a problemas con el jurado de expertos (uno murió, otro inició juicio por considerarse estafado por “los organizadores” y el tercero, en verdad, nunca había aceptado el convite). Con esta entrada, la Comisión Fiscalizadora de Concursos y Afines (CoFiCoA) da por terminado el concurso. Se agradece a todos los participantes, los elegidos y los que no tuvieron esa suerte, su participación. La semana que viene comenzará la votación.

7. El regreso 6

Posted on diciembre 17, 2010 by Jota

“Hace como unos cuatro años lo conocí a él, y desde el primer momento me cayó re mal, pero lamentablemente luego me enamoré. Digo lamentablemente porque todo terminó más que mal. Me hizo el famoso ‘verso’ y no tuve más opción que caer… pero sin paracaídas. El era un cliente (onda rebelde, del palo del rock, como a mí me gustan) y con el tiempo empezamos a tener una relación de otro mundo, pensábamos exactamente lo mismo, teníamos el mismo humor negro/mórbido, nos reíamos de las mismas personas, decíamos lo mismo al mismo tiempo. Pero sólo hablábamos por medios de comunicación tales como celular, chat, mensajitos en papeles, situación que ya me generaba malestar porque significaba que algo escondía.

Un día no dio para mas y le pedí vernos, tener alguna especie de contacto más humano, y ahí fue cuando me enteré qué era lo que escondía: una novia de ocho años. No, la novia no tenía ocho años; el noviazgo.

Lo entendí y seguí la relación ciebernética/textual porque él estaba a punto de dejarla, y porque una vez más creí que al menos una me iba a salir bien. Hasta que este año me di cuenta de que ya no podía seguir así, ya no íbamos para ningún lado. Decidí dar un paso al costado, hasta renuncié a mi trabajo para no verlo más, me fui a otro laburo y traté de cambiar de ambiente, borré todos sus números y direcciones.

Se iba a tener que dar cuenta de lo que se había perdido! Ya iba a volver de rodillas!

-No va a pasar ni una semana que te va a llamar diciendo que la dejó… ya vas a ver -decían mis amigas.

Ellas trataban de levantar mi ánimo, ahora lo entiendo.

A los dos meses recibí un mensaje de un número desconocido, preguntándome como andaba después de tanto tiempo.

-Es él!! -me dije, inocente.

Para entonces, tenían razón mis amigas: iba a volver, no podía estar sin mí. Respondí con sinceridad: que lo extrañaba, que aún lo quería, y le pregunté si en este tiempo había pensado en mí.

Esperé su respuesta, y no en vano. Al rato, llegó un nuevo mensaje. Del mismo número: era un compañero de mi ex trabajo, quién me contestaba sintiéndose alegrado por que lo había extrañado mucho, que jamás había imaginado que lo quisiera tanto…

Me quise matar. Y él, el muchacho, no apareció. Desde entonces, cuando recibo un mensaje de número desconocido ya no me ilusiono tanto. Siempre, antes, pregunto de quién se trata”.

Enviado por
Carla
De Rosario

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Este texto corresponde al concurso Quieres ser Jota Hese?, que había quedado abandonado debido a problemas con el jurado de expertos (uno murió, otro inició juicio por considerarse estafado por “los organizadores” y el tercero, en verdad, nunca había aceptado el convite). Desde hoy, y por unos pocos días, volverán a aparecer nuevas historias -ya no se reciben más-, y antes de fin de año iniciaremos la votación. Al no tener jurado, tendrán que elegir los lectores…

6. Telo cuento 13

Posted on junio 26, 2010 by Jota

“Estaba en 4º año del secundario y estaba completamente enamorada de un chico más grande, de 5º, que era del barrio y ni sabía que yo existía. El único nexo entre nosotros era una amiga que se estaba chapando a un amigo de él. Así que le pedí si podía conseguirme el número de ICQ (viejiiiisimo! NdP: Jota también tuvo ICQ) de este chico al cual amaba. Con el número de ICQ en mis manos, me lo laburé como dos meses, dos infinitos meses haciéndome la linda para que el flaco me dijera: ‘Nosotros vamos a bailar a Coyote hoy, vení con tus amigas también’.

Liiiiisto!

A Coyote nomás, ahí nos dimos unos besos y cuando yo ya me estaba sintiendo realizada, el flaco me dijo: ‘Che igual no te emociones, eh, yo no quiero novia. En un mes me voy a Bariloche de viaje de egresados y la quiero descontrolar como loco! Minitas! Viste?’. Ahhhhh! Bueniiisima!

Y lo esperé acá, obvio…

El flaco volvió, siguió la charla a través de ICQ y un mes después de su vuelta de Bariloche descontrolada estábamos casi noviando. Sí, fue mi primer novio! Lo amaba! Al año siguiente llegó mi viaje de egresados y yo no dudé: ‘Mi amor! Yo quiero que sigamos! Voy a serte fiel!’. Y lo fui.

Fuimos novios dos años. En ese período me dejó dos veces y como dicen la terecra es la vencida. La última vez que me dejó fue la más perdedora de mi vida: él me propuso ir al cine, la relación venía re bien, sin peleas, nada de nada. Fuimos al cine y ahí abrazaditos como novios felices vimos la película. Después fuimos a tomar algo; entre trago y trago, me dice: ‘Mirá! Acá en el individual del bar hay bocha de propagandas. Y ésta es la de un telo, $13 la hora! Es una ganga! Vamooooos!’. Y fuimos.

El lugar daba pena, tenía espejo en el techo y en las cuatro paredes de la habitación, un televisor de 1910 y olor más que desagradable. Después de finalizado lo que uno hace en una habitación en donde únicamente hay una cama, porque en ese lugar realmente había solo una cama, mi novio amado y por el que tanto había remado, me dice: ‘Gorda, no estoy bien. Creo que deberíamos darnos un tiempo, o tal vez algo definitivo…’.

Después del llanto loco incontenible, pensé: ¿cómo me va a dejar en un telo!? No sabía qué hacer: llorar, vestirme, cagarlo a puteadas. Si estás desnuda sos la persona más indefensa del mundo! ¿Justo ahora te pintó dejarme de vuelta!? Esperá que me vista!

Esa fue nuestra última cita de novios. Sí: me dejó en el telo”.

Enviado por
Novoyaterapia
Blog: http://novoyaterapia.blogspot.com

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