Derrotas, caídas, papelones y (des)encuentros…

MdP! Manual de Perdedores


Archive for the ‘Somatizando’


El sulphur también existe 17

Posted on junio 03, 2009 by Jota

Mis visitas al homeópata ya son graciosas.

Ayer fui y, como siempre, tuve que esperar largo rato para entrar. Cuando me llamaron, además de mi homeópata había otros cuatro: dos mujeres, dos hombres. Ya conocía a las dos chicas y a uno de los muchachos, producto del ateneo del que participé y de que casi siempre mi doc tiene a algún practicante tomando nota y opinando.
En la sala de espera -en el pasillo, en realidad- hacía un frío de cagarse. Cuando entré, estaba helado.
-Hola, soy Jota, qué tal… Aunque podría trabajar en la película de Los Pintín -bromeé.
Se ve que no conocían a Los Pintín, porque no se rieron. Pero yo estaba helado.
Juan, el homeópata, me preguntó cómo estaba, cómo habían resultado los últimos globulitos.
-Como siempre -respondí-. A veces mejor, a veces peor, va y viene, como la vida. Ya es más o menos lo mismo de siempre, estoy absolutamente resignado y, a la vez, dispuesto a seguir probando todos los remedios que me des.
-Bueno… La idea no es que pruebes todos, sino que encontremos el que te haga bien.
-Sí, claro. Pero a este ritmo…
Me hizo las preguntas de rutina, cómo estaba mi ánimo (maso), cómo dormía (mal), la ansiedad (y…), el trabajo (ajjj), la vida (eeee), la pareja (cri cri), etcétera. Y fui totalmente sincero:
-Estuve en Perú, por trabajo. A los dos días de llegar a Lima, se me había ido la urticaria. Cuando dejé de contar los días que llevaba para contar los que me faltaban para volver, me volvió con todo.
-…
-…
-Estabas bien ahí?
-Sí, no entiendo qué hago acá. Me quiero matar. Bueno… No matar literalmente.
-Se entiende.
-Sí?
Seguimos hablando, y la verdad que creo que todos se divirtieron mucho conmigo. Deben ser un embole los otros pacientes.
Enseguida repasamos todos los remedios que había tomado hasta el momento: Sulphur 6, Nux Vómica 6, Mercuris Solubilis 6, Pulsatilla 6 y creo que me olvido de otro.
Como de costumbre, me mandaron al pasillo para analizar mi caso y darme una nueva respuesta. Caminé por el pasillo como un padre primerizo, pero por el frío: sentado me congelaba. A los pocos minutos, me hicieron entrar.
-Mirá, Jota -dijo Juan-. Estuve repasando todo tu historial y cuando te dimos el Sulphur 6, que fue el primero que te dimos, y enseguida lo mezclaste con Ataraxone, un antihistamínico. Pero después mostraste una mejora que se prolongó en el tiempo, te acordás?
-Y… no. Eso fue en el 2007, no?
-Sí… Pregunto si te acordás que habías tomado eso.
-Ah, sí, sí… Lo tomé mil veces.
-Bueno, creo que tal vez me apuré en cambiarte el remedio y debimos haber probado más tiempo. Faltó paciencia.
-…
-…
-Todo bien. Yo tomo lo que me des, no entiendo nada. Si querés, me tomo un frasco de globulitos por día, con tal de que no me pique más…
-No es para tanto…
Y bueno. Resumiendo. Acá estoy de nuevo: Sulphur 12 (a neurosis mayor, la dosis también es mayor).
Pero para dejar de resumir, vamos a extendernos: siempre busco en Internet el significado de los remedios que tomo. Y con qué me encontré?
Desopilante:
Sulphur es un remedio homeopático para los que sufren “problemas de piel o ira”. Vamos bien. Después encontré que “también se usa para el estrés mental, falta de energía, pérdida de memoria e irritabilidad”. Podríamos decir, también, que seguimos bien. Peeeero… Empecé a preocuparme cuando leí que el “sujeto Sulphur” (hay un sujeto Sulphur?) puede tener “un aspecto jovial, o son delgados, desairados y con aire de ser perezosos. Tienen un cabello áspero sin brillo (NdeJ: qué cabello?), una piel seca y escamosa y casi siempre necesitan un buen baño”. Me mataron. Le erraron feo con algunos gustos: “No le gustan la leche, los huevos ni las bebidas frías”. Acertaron en que desea “comidas grasosas, dulces”. Me enteré que mi peor hora es las 11AM y que debo dormir del lado derecho. Que me rodea el desorden. Y que mi pereza me impide acabar lo que empiezo.
A propósito de esto último, lo peor de todo es que

Ojo 19

Posted on mayo 18, 2009 by Jota

Si algo me faltaba además del regreso de la urticaria era tener un orzuelo.

Nunca había tenido y me lo agarré acá, no sé por qué, ni cómo, ni cuándo, pero hace dos días me desperté con el ojo hinchado y ahora me dicen que es un orzuelo. 
Me duele el ojo derecho, lo tengo rojo, inflamado, me late y, dicen los que dicen que saben, todavía se va a poner peor.
Anduve hurgando en la interné y sugieren paños de manzanilla, frotarse con un anillo de oro o con una llave, un hisopo con agua caliente. Yo estoy más cerca de ponerme a llorar o de sacarme el ojo con una cucharita.
En cualquier momento agarro una moneda de 50 centavos de sol y me corto las venas.

She’s back 12

Posted on mayo 15, 2009 by Jota

Sinceramente, no la extrañaba. Y mi llegada a Lima había logrado erradicarla hasta de mi cabeza.

Pero volvió.
Volvió y eso me generó, primero, un cosquilleo, como una comezón en la panza.
Y me provocó incertidumbre, impaciencia.
Pensé que era eso y nada más, que ya se iba a alejar, que se iba a dar cuenta que ya no quiero sufrir más por ella.
Pero volvió. Sí, acá, en Lima. Me sigue.
No tuve otra que dejarla volver, dejarla entrar otra vez en mi vida… Hay cosas que no puedo manejar. Claramente.
De día debe hacer su vida. Cuando salgo para trabajar, desaparece y la vuelvo a encontrar a la noche en el hotel. No me deja dormir, pero no porque sea juguetona: es molesta. Es arpía.
Pero ya te voy a echar, maldita perra.
Urticaria del orto, ya te voy a echar de mi vida!!!!!

Ay! 12

Posted on mayo 14, 2009 by Jota

Me duele acá.

No, acá.
Sí… acá… la puta madre. Acá… acá adentro.
Me duele.

Ay.
(lo siento, no era para que alguien lo entendiera, sino porque tenía la necesidad. En unos días tal vez vuelva a postear algo ‘normal’, dentro de la ‘normalidad’ de Jota. O no. Si me duele, no.)

Ateneo (II) 20

Posted on marzo 26, 2009 by Jota

Llegó el día.

Sí, pasé la gran prueba (éssssta, para los nuevitos).
Y la pasé intacto.
Ayer, miércoles, 12.30, tenía cita con una manada de homeópatas para tratar mi urticaria insoportable. Llegué puntual, me senté en una sillita frente al consultorio vacío. Y empezaron a llegar.
Uno, dos, tres, cuatro…
Después tres juntos…
Al rato dos más…
Después cuatro…
Y finalmente, mi homeópata:
-Hola, Jota, gracias por venir. Estás tranquilo?
-No.
-Bueno, tranquilo, esto es lo de siempre, pero en vez de hacerte preguntas yo te las va a hacer el doctor González y va a haber otros médicos tomando nota, escuchando. Tal vez después alguno de ellos te haga alguna pregunta y listo. Cuando terminamos, salís un rato, debatimos tu caso y vemos qué hacemos. Alguna duda?
-No. Que sea lo que Dios quiera…
En ese momento recordé que no creo en Dios, así que dejé todo en manos de la ciencia. Entré, me senté en una sillita frente a los catorce profesionales de la salud, con el doctor González al lado mío.
Después de contar cuándo y cómo empezó, de responder preguntas sobre mi infancia, mis ex, mi hermano, mis papás, mi trabajo, mis amigos, la manera de sudar, los hábitos alimenticios y deportivos; después de contestar si duermo boca arriba, boca abajo o cucharita, de comentar cuánto me enojo y por qué, de contar mis pánicos, temores, amores y odios, después de todo eso y mucho más, me dieron las gracias.
Salí fuera de la sala y mi homeópata me despidió:
-Mejor andá, yo te llamo más tarde porque vamos a tardar un rato y no tiene sentido que te quedes. Te llamo después, te digo lo que pensamos y te doy el remedio para que tomes a partir de ese momento, dale?
-Y dale…
Mientras me rasco las piernas, les cuento que desde mañana voy a probar con globulitos de un remedio llamado Pulsatilla 6.
Que sea lo que D… Lo que sea

PD: gente, eviten los comentarios del tipo “y si probás con un dermatólogo?” o “andá a un especialista!” o “yo que vos voy al psicólogo” o “mejor empezá a creer en Dios”. Ya intenté todo eso. Y no, no resulta. Por algo tengo este blog.


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