Los juegos de Jota

Jota on Febrero 19th, 2010

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Hace mucho que no subo ninguno y algunos ya me lo estaban reclamando… Así que ahí va:

dos imágenes, un acertijo. Cuál es la respuesta?

En los próximos días, el resultado estará entre los comentarios.


Jota on Febrero 17th, 2010

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Tan, pero tan geniales fueron las vacaciones, que el regreso no podía ser sino como fue:

  • Llegué a Buenos Aires y, claro, como había llovido el día anterior yo no tenía luz.
  • Eso no sería un problema si no viviera en el piso 15.
  • Pero lo del piso 15 tampoco habría sido un problema si fuera por el tema de las vacaciones: 15 pisos + valija grande + mochila + bolsa de free shop = jota llegando cansado y necesitando nuevas vacaciones.
  • Detalle: tuve que subir todo junto, al mismo tiempo, porque si no la cuenta hay que multiplicarla por dos (dos veces los quince pisos).
  • Una vez arriba, jadeante y -lo dicho- necesitado de vacaciones, me di cuenta de que no tenía nada para comer.
  • Y no tenía velas.
  • Entonces, para aprovechar lo poco que quedaba de luz diurna, cené a la luz del atardecer unos ravioles que tenía en mi freezer casi descongelado, sin salsa, apenas dorados en una sartén con aceite de oliva, orégano, ajo y semillas de sésamo (y sin queso rallado).
  • Y como tampoco tenía luz ni computadora ni velador posible (por la falta de luz, saben?) como para leer, me fui a dormir a las 21.30… Y me desperté a las 5 de la mañana, completamente desvelado, sin un ápice de sueño (pero con luz).

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Sí, parece que volví… será que mis problemas están todos acá?


Jota on Febrero 16th, 2010

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Avión, calor, mar, playa, jugo de piña, las argentinas, el lanchero Domingo, Santa Marta, mujeres, cerveza Aguila, atardeceres, ataques de risa, derrotas, caídas, papelones, vallenato, Katherine, ¿otra cerveza?, fotos, sol, bikinis, Cartagena, más ataques de risa con Marcelo, las chilenas, más ataques de risa, Smirnoff Ice, salsa, Playa Blanca, brobceado caribeño, Catalina, todo con arroz y patacones…

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Jota en Santa Marta

Dos semanas en Colombia hicieron que me olvidara de las urticarias, los dolores de cabeza, las preocupaciones, las enfermedades en general.

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Cartagena de Indias y Santa Marta lograron que las jotistas anécdotas me cayeran simpáticas y pasaran casi inadvertidas.

La comida, toda con acompañamiento de arroz y patacones (plátano frito), me resultó exquisita. Comí pescado para todo el año.

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Con Marcelo, compañero de viaje, estuvimos casi siempre en la misma sintonía, compartimos el tipo de humor, aunque -debo admitirlo- yo soy un poco más fiaca y me cuesta salir a la noche…

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Las chicas, para ser sincero, brillaron por su ausencia, aunque 48 horas con Cata y Katu -colombianas ellas, una de Cali, otra de Barranquilla, las más lindas y copadas que conocimos- fueron suficientes para volver con fotos y anécdotas para contar. Como, por ejemplo, que las dos (que trabajan como promotoras) casi nunca quedaran solas porque sus compañeros de trabajo, y también custodios personales, no se les separaban… Sólo una tarde, cuando los seis fuimos a Playa Blanca en Santa Marta, ellas les “ordenaron” separarse durante media hora para que pudieran “socializar” un poco… Y lo hicieron a desgano.

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La ida a Santa Marta fue problemática y tediosa, la vuelta apenas problemática: volvió a cagarnos el servicio de traslado, salimos dos horas más tarde y ya estamos de nuevo en Cartagena, desde donde partiremos en unas horas.

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Ni siquiera me siento mal por haber descubierto en mi último día que el hotel tiene jacuzzi y terraza con hamacas y reposeras… O que en el desayuno, debajo de unas campanas de metal, había unos pancakes bien yankees que, con miel, resultaron exquisitos sólo la última mañana…

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Por eso mismo:

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Como la luna que alumbra

por la noche los caminos

como las hojas al viento

como el sol espanta al frío

como la tierra a la lluvia

como el mar espera al río

Así espero mi regreso a la tierra del olvido

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(pronto, las imágenes del viaje en Las fotos de Jota)


Jota on Febrero 11th, 2010

Las (no) chicas de Jota, en Santa Marta, Colombia

No se preocupen, amigos, estoy vivo, estoy bien.

Dejé el amarillo de mi piel, pasé por el anaranjado (colorado+amarillo=naranja) y ahora estoy marrón.

Como les deslicé en la entrada anterior, Mayra nos prometió dos horas de viaje en van para llegar a Santa Marta. El viaje empezó genial: la van era cómoda, tenía aire acondicionado y de ocho pasajeros, cinco eran chicas. Sin embargo, los problemas empezaron pronto:

  • Dos de las chicas parecían mudas, no hablaban.
  • Otra dormía adelante de todo, y le apoyaba la cabeza al chofer.
  • Otra pidió parar cuatro veces para vomitar, hablaba hasta por los codos y se peleaba telefónicamente cada cinco minutos con José Luis, al parecer su novio, a quien no le habría atendido el teléfono (debido a los vómitos, creemos que José Luis, además, va a ser papá y no lo sabe).
  • La última, que se sentó junto a Marcelo, enseguida hizo la llamada que nos heló: “Hola mi amor, ya estoy yendo para allí…”

En fin. Charlamos, dormitamos, y 2.45 horas después habíamos llegado… A Barranquilla, en donde debíamos hacer un trasbordo a otra van. El chofer de la primera van, una vez que dejó a todos los otros pasajeros en su casa, comenzó a hablar por teléfono.

-Seguro que la otra van no está y no tenemos cómo ir -le susurré a Marcelo, que rió.

A la media hora, después de que el chofer no nos hablara, Marce le preguntó qué pasaba:

-Estoy buscando quién los lleve, pero no encuentro.

Resumiendo: tardamos siete horas en llegar a Santa Marta. La segunda van nos dejó en la playa, “a cargo” de un morocho que encontró apenas frenó y a quien le dijo:

-Acompáñalos, búscales un buen lugar.

Era de noche. Arrastrábamos la valija por la calle buscando un hotel y, los que veíamos, eran caros. Terminamos negociando en uno por una sola noche. El hotel era nuevo. Y lindo.

A los dos días nos tuvimos que cambiar de habitación porque al abrir la canilla del baño salía agua por la rejilla y se inundaba el cuarto.

En la segunda habitación, el agua salía sin presión. Igual, nos quedamos (y aquí estamos, después de renegociar el precio).

Pero lo mejor pasó en la playa. Después de dos días de preocupante soledad, encontramos dos chicas lindas y enseguida nos sentamos cerca. Miramos un poco, ellas miraron un poco. Reíamos, ellas reían.

Fui a comprar un jugo y al volver las vi levantarse, pero habían dejado sus cosas.

-Me pidieron que les mirara los bolsos -me explicó Marcelo.

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Genial. Primer paso dado.

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Al volver, empezamos a hablar. Les pregunté qué hacían, cuándo habían llegado, de dónde eran, cómo se llamaban.

Sofía y Daniela son argentinas, de Buenos Aires, ya habían pasado en Cartagena y se quedan en Colombia hasta el mismo día que nosotros, aunque su viaje tiene menos escalas.

Sofía es rubia, algo pulposa, bonita.

Daniela es morocha y de unos ojos increíblemente claros. Divina.

Pero hablaban poco, apenas respondían las preguntas, consultaban poco. Eso sí: reían con nuestros chistes.

Al mediodía, se levantaron, acomodaron las cosas, miraron, se acercaron:

-Nos vamos -dijeron.

-Ya? -me quejé.

-Sí, vamos al super para comprar comida, estamos en un apartamento.

-Ah… Y qué nos van a cocinar?

(rieron)

-No, hoy viene tranquilo, vamos a hacer una ensaladita…

-Claro… Bueno, pero a la noche sí… O mejor, a la noche les cocino yo.

Ellas se miraron, rieron otra vez, preguntaron qué podía cocinar. Dije que cualquier cosa, que lo que quisieran, propusieron un arroz oriental, con brotes de soja y verdurita. Les dije que sí, que lo que quisieran, que a la tarde arreglábamos bien, que íbamos a estar por ahí.

Se miraron, rieron, dijeron que bueno, que después nos veíamos.

Volvimos, después de almorzar, al mismo lugar.

Y no llegaban.

Y no llegaban.

Y al llegar, dos horas después, no estaban solas: un muchacho las acompañaba.

Jugaron a los dados, se rieron, no saludaron, ni miraron. Se hacían mimos con Sofía. Esa noche los encontramos en el supermercado. Tampoco saludaron. Marce escuchó que el flaco les decía qué tenían que poner en el changuito para hacer los “tacos mexicanos”.

Estaba todo cocinado: el que iba a cocinar era el otro…

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Por unos días no las vimos. En cambio, vimos a un grupo de cuatro argentinas que se iban ese mismo día, a tres chilenas hermosas que se estaban volviendo a su país y, finalmente, a Katu y Cata, dos preciosas colombianas.

Pero ésa es otra -otra vez la próxima- historia…


Jota on Febrero 7th, 2010

Playa Blanca, Cartagena de Indias

Sí, queridos amigos, Marcelo y yo llegamos a Cartagena. Después de dos escalas y nueve horas de espera en el aeropuerto de Lima (ojo, estuvo genial dormir en bancos con el aire acondicionado en la temperatura ideal para los Pintín), llegamos.

(Ni les voy a contar que mi asiento era el único al que no le funcionaban los agujeritos para los auriculares y que no pude ver la película de Julia Roberts…)

En fin, ya en Cartagena de Indias, el hotel Toledo… cómo explicarlo. Un espanto. No tenía agua caliente, pero eso era un detalle porque casi ninguno tiene.

-No hace falta, chico -dicen-. Sale a temperatura natural, si el clima es caliente!

El problema es que el agua salía fría, la habitación tenía humedad y olor a humedad, el aire acondicionado era central y nos cagamos de frío a la noche, y el desayuno tenía tres tostadas tan húmedas como las paredes y no había ni un juguito 5Mentarios para tomar…

Sigamos. Duramos una noche y nos cambiamos. En el Hotel Pietro nos recibió Mayra, una simpática e hiperactiva recepcionista, divina, linda, vendedora de paquetes turísticos y de sonrisas.

Aunque no le compramos ningún paquete.

Caminamos mucho, conocimos la Ciudad Amurallada, tomamos sol, comimos pescado, caminamos más, paseamos…

-Y las mujeres? -preguntarán ustedes.

Pues bien… Un taxista nos fue franco:

-Hay poca gente en febrero… En enero esto explotaba.

Lógico, nosotros fuimos en febrero.

Decidimos hacer una excursión. La morena que nos vendió el buzón -perdón, el paquete- nos dijo:

-Compren aquí, argentinos, compren seguro. Si les pasa algo, tienen con quién quejarse. María del Carmen está siempre aquí.

Le compramos.

Fuimos a Isla del Rosario, que no tiene absolutamente nada salvo un acuario al que no entramos porque te cobraban una fortuna por 25 minutos de ver pescaditos. Una vez que terminaron de ver a los pescaditos, nos fuimos para Playa Blanca, un paraíso tropical.

Claro que en el camino se rompió la lancha y llegamos una hora y media después de lo previsto. Y cuando llegamos, nos mandaron directo a comer, advirtiéndonos que a la hora y media salía de nuevo la lancha y que el que no estaba se quedaba abajo…

Comimos un rico pescado con arroz y fuimos a la playa.

Chicas? Todavía nada apetecible…

Por el desperfecto técnico, la lancha salió una hora después pese a las advertencias de no regresar tarde porque el mar se pone fulero.

El mar, claro, se puso fulero, y nosotros -otra vez con la lancha rota- quedamos varados en el medio del mar caribe…

Las olas movían la lanchita, mientras Domingo, el chofer, no decía ni mú, no explicaba nada.

Pasó otra lancha, a la cual, como pudieron, se subieron unos cuantos.

Pasó otra y no había mucho tiempo:

-Vayan los más ágiles!! -gritaron Domingo y Wilson, su asistente.

Nosotros, claro, nos fuimos.

Todos nos miraron:

-Los más ágiles, rápido!

Sí! Era por nosotros!

Nos levantamos, agarramos nuestras cosas e hicimos la gran Titanic: revoleamos ojotas y mochilas al otro bote y nos tiramos de cabeza. Caímos parados, mientras la otra lancha se alejaba.

Nuestra nueva lancha -de Marcelo, una señora y mía- estaba llena de francesitos y francesitas que se reían de nosotros. Nosotros, parados sin tener donde sentarnos, emprendimos el viaje.

El lanchero estaba completamente loco: iba a los pedos, mientras la lancha volaba después de cada ola.

(gracias, Dramamine, por permitirme bancarme el viaje sin mareos)

Esa lancha nos dejó en un muelle, en medio de la nada. Y se fue…

Todos los que habíamos sido depositados en diferentes lanchas recaímos allí, sin que nadie nos dijera qué iba a pasar.

A los 45 minutos, apareció otra lancha. A la media hora, estábamos, por fin, en tierra firme… Y fuimos a buscar a María del Carmen.

-No te puedo creer! Qué mala suerte! -dijo.

-Sí… Y qué hacemos con esto?

-Qué mala suerte…

-Sí… Y entonces? Cómo lo vamos a solucionar?

-Bueno… vénganse mañana y vemos, tienen que hablar con la dueña.

Desde ya, no se solucionó. Al día siguiente nos fuimos para Santa Marta, hacia donde la simpática Mayra nos prometió dos horas y media de viaje.

Pero ésa es otra -la próxima- historia.


Jota on Febrero 6th, 2010

Si no perdí alguna de las tres conexiones del vuelo…

si no se cayó el avión…

si no me agarré ninguna enfermedad venérea…

si no me secuestraron las FARC…

si no caí preso por parecerme a un líder del cártel de Medellín…

si no me contagié el dengue ni la fiebre amarilla…

si no me endilgaron un pibe que no era mío…

si no me abrí la cabeza tratando de hacer la vertical en la playa…

si no salí en la tapa de los diarios por algun despelote…

Entonces, amigos, en estos momentos estoy así

disfrutando del verano colombiano.

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(alguna vez me tiene que tocar disfrutar a mí)


Jota on Febrero 2nd, 2010

hojotaAries: el año empieza a encaminarse, pero a fin de mes volverá a caer a pique. Picazones varias, especialmente en la zona genital. Andá sacando turno con tu médico (probá con homeopatía). Sorpresa: mucho sexo.

Tauro: no te dejes tentar por esas cosas ricas. El helado engorda y vas a terminar el mes hech@ una pelota de básquet (sí, naranja, porque la combinación con el sol hará el resto). Salud: buena, tirando a regular, excepto por el exceso de peso. Tu número de la suerte: 28.

Géminis: amigos eran los de antes. Los de ahora te van a dejar a pata más de una vez. Si pensás en hacer amiguitos nuevos, Jota está disponible la segunda mitad de mes. Amor: flojo, probablemente termines esa relación que tanto te gusta y empieces otra por el mero hecho de estar con alguien.

Cáncer: probable fisura o fractura en brazos o piernas (incluye dedos). Tené cuidado al andar. Desperfectos técnicos en el hogar. Tu número de la suerte: 17. Sorpresa: otra desgracia.

Leo: este mes será prácticamente insulso para los leoninos y leoninas. Recomendación: leer mucho para matar el tiempo. Es inconveniente manejar de noche habiendo tomado alcohol -sí, algo te puede pasar-.

Virgo: si todavía no dejaste el cigarrillo, hacelo ahora. Pronto comenzarán a aparecer problemas pulmonares irreversibles. Cuidate, tontit@, dale. Amor: bastante bien, eh! Más que un tirito al aire, pero menos que el amor de tu vida.

Libra: se terminó el sexo. Y si no había mucho, estará pobretón de nuevo. Mes para los amigos, para la familia y para repensarse la vida. Sorpresa: un/a ex reaparece para cambiarte la existencia. Tu número de la suerte: 36.

Escorpio: el sol, te dije que te cuides con el sol. Otra vez quemaduras molestas, la piel pelada y esa costra fea que te queda en los hombros. Un papelón te hará repensar si tenés que seguir saliendo así vestida a la calle. Salud: tal vez pases entre tres y siete días en cama.

Sagitario: una visita familiar te dejará los huevos al plato. No confíes en la gente que aparezca en tu vida entre el 11 y el 21 de febrero: te van a cagar. Amor: si es con alguien que conocés entre el 11 y el 21, mal; si no, más o menos.

Capricornio: lo pasaste lindo en el viaje en enero? Bien, mejor: febrero va a ser una tortura. A prepara ese examen o a trabajar demasiado. Y con calor. Paciencia, en abril vuelve el fresquito.

Acuario: si sos como Jota y te vas a otro país, vas a sufrir las consecuencias. Probables conflictos bélicos entre ese país y algún otro. Amor: escaso, tal vez una alegría de verano. Salud: mejorando hacia el 18.

Piscis: éste es tu mes. Aprovechalo, salí mucho, conocé gente porque en marzo todo vuelve para atrás. Sorpresa: te invitan a una gran fiesta. Tu número de la suerte: 3.

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Fuente: HoJota*

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*Grupo de especialistas en futurología bautizado como Horóscopos Jota, integrado por dos astrólogos, una terapeuta, Don Juan y su bella dama, un librero del Parque Rivadavia, una chica de Cocodrilo y dos eunucos con poderes sobrenaturales.
*El porcentaje de probabilidades de error, esta vez, es de 30,50%.


Jota on Enero 31st, 2010

Jota baila y baila con Laura. Gran fiesta gran... hasta que la cancelaron.

Era el evento del año. Sin dudas, el más esperado. Más de doscientos invitados, un amplio lugar en Palermo Hollywood, una reserva en efectivo.

Mi propia personal fest.

Cumplí años. Y decidí festejarlo a lo grande. Y a lo Jota.

No fueron los doscientos invitados, pero sí unos treinta, algunos de los cuales cayeron con amigos o amigas, así que la cifra rondó los cuarenta. El bar, desde ya, no era para mí solo. “Puede haber otros cumpleaños, otras reservas”, me había aclarado Juan Manuel, gerente del lugar, después de cobrarme una seña por un mínimo de treinta invitados y de alegrarme el día al informarme que me iban a devolver la mitad en consumiciones.

Todo listo.

Ayer llegamos al lugar con Martín y Andrés, alrededor de la 1.30. Ya había bastante gente: unos cien coreanos que celebraban unos cuantos cumpleaños. Alguien osó improvisar al decir que estaban conmemorando el Día de los Muertos, un festejo japonés que se desarrolla en… agosto. No: eran coreanos. “Bueno, vos también sos amarillo”, dijo un amigo de Jota. Otra pavada.

Los amigos coreanos eran sensacionales: buena onda, tomaban mucho, tenían hielos de colores (posta, hielitos de plástico con lucesitas de colores; con uno de esos levantaría a lo loco) y minas preciosas. Habían copado el lugar. Como pudimos, nos acomodamos.

Jota -sí, soy yo, pero cada tanto me gusta hablar en tercera persona, como Maradona- había juntado a unos cuantos: Martín B, Andrés, Martín M, Eze, Martín E, Tele, Julieta, Gaspar y amigos, Juliana, Mica, Jonathan, Nico, Martín RD, Iván, Belén, Nancy, Claudia, Valeria y amigas, Fede, Demian, Camil, Gaby, Maxi, Gus, el Indi, Ari, el Chino, Vivian y amigas, Daniela, Laura y algún otro u otra que se le perdió entre cerveza y cerveza.

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(acá podría dar la lista de amigos que confirmaron su presencia y no estuvieron, algunos de los cuales se excusaron infantilmente, dejando una herida abierta y un corazón con agujeritos; pero vamos a permitirles el anonimato porque leen este blog. Que los carcoma, en todo caso, la propia culpa)

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Tomamos, claro, tomamos mucho. Cerveza, sobre todo, pero también fernet, gancia, champagne, speed y tragos varios.

Bailamos, en mi caso poco, en otros casos mucho: rock yankee de los 80, reggaeton -puaj-, pachanga, cumbia y hasta el temón de Cacho Castaña, El Matador.

Y seguimos tomando.

A las 4.30, insólitamente, cambiaron la música y pusieron lentos.

(?)

Sí, lentos. Hicimos un par de chistes, pero de pronto prendieron las luces. Pasó una de las camareras, con cara de susto:

-Chicos, por favor apaguen los cigarrillos porque en la puerta hay unos inspectores del Gobierno de la Ciudad.

-…

-En serio, es un rato, después los prenden.

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Todos apagaron sus cigarrillos. Todos.

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Los lentos siguieron copando el escenario. Algunos, derrotados, nos sentamos. Pasó, al rato, la camarera:

-Esto murió, no? -le pregunté.

-No, es un rato, pasa que están los inspectores y este lugar está habilitado como bar, no se puede bailar.

-Cómo?

-…

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Y siguieron los lentos.

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Vimos pasar a dos hombres mayores con carteras colgadas de sus brazos: eran los inspectores. Y tenían cara de pocos amigos.

Juan Manuel, el que me había reservado el espacio, cobrado la seña y jamás pagado las consumiciones, pero a cambio les había cobrado a varios de mis amigos con la excusa de que “Jota ya pasó el límite de invitados gratis”… Les decía… Juan Manuel no podía ocultar la cara de preocupación.

Los amigos orientales empezaron a irse. Algunos amigos de Jota, también. A las cinco, fue el turno de Jota:

-Me voy, muchachos. Esto es increíble. Sólo a mí me puede pasar que vienen a inspeccionar el día de mi cumpleaños. Falta que clausuren el lugar, con faja y todo, y yo esté acá.

-No te podés ir -saltó Belén-. Es tu cumpleaños!

-Yo me voy…

-No, no te podés ir -intercedió Nancy-.

-Ustedes la están pasando bien?

-Sí.

-Bueno, sigan pasándola bien…

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Y me fui.

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Y acá estoy, 5.55AM del domingo 31, escribiendo esto, todavía incrédulo. No quiero ni preguntar, pero seguramente ese lugar, desde mañana, tenga la faja de clausura en la puerta.

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Agregado:

-Al rato -me cuenta ahora Ariel- nos echaron. Empezaron a limpiar el piso, acomodar las mesas… Y cuando estábamos saliendo, cerraron las persianas y había gente adentro.

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Eso es típico de un cumple de Jota…


Jota on Enero 29th, 2010

Las necesito, realmente. La vida de un perdedor es dura, el año se hace largo, tedioso, molesto, cansador. Hace dos años y medio que no me tomo vacaciones en serio -y cuando digo ‘en serio’ me refiero a estar más de una semana en un lugar y que ese lugar quede a más de tres horas de mi casa- y llegó el momento de descansar.

Un par de meses atrás, Marce, un pobre hincha de Atlanta, me preguntó qué iba a ser de mi verano.

-Nada -respondí-. Lo de siempre, me iré una semanita a algún lado… No tengo mejores planes.

-Nos vamos juntos a algún lado?

En ese momento me imaginé algo tranquilo. Un Mar del Plata temporada 2010 para ver…

chicos y chicas surfeando

las mejores colas del ya clásico Reef Classic -valga la redundancia-

muchachas como ésta, buscándome desesperadamente en el agua…

más chicas del Bikini Open…

y, lamentablemente, gente celosa con ganas de matarme porque surfeo demasiado bien

pero no, no, prefiero quedarme con las chicas Reef…

En fin, les contaba que en eso andaba, charlando con Marce sobre nuestras vacaciones. Le dije que sí, que me parecía un buen plan. Y le pregunté si tenía alguna idea.

-Colombia te va?

Como ya les conté en este post, Colombia me fue, aunque yo me conformaba con Mar Azul o, en el mejor de los casos, Brasil.

Finalmente, me convencieron las chicas, la playa, la cerveza, la noche, Carlos Vives y el Pibe Valderrama. Todo. “Es el paraíso, Jota. La vas a romper”, suele levantarme los ánimos Marce.

-Pero…

-La vas a romper -insistió hace algunas noches, cenando en casa.

-Mirá que no la rompí en ninguna de mis vacaciones.

-No te hagas el humilde…

-De verdad.

-…

-No me levanté ni a la mañana.

-Este es tu verano.

-No confíes tanto en mí.

-Es tu verano…

-Con suerte vuelvo bronceado.

-La vas a romper.

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Eso es tenerme fe. Eso es un amigo.

Veremos si tengo cosas para contar a la vuelta…


Jota on Enero 28th, 2010

Uno más

(o uno menos, según cómo se lo mire, no?)

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Anoche ya soplé la vela con mamá y papá alquilados (es que éstos salen re bien en las fotos)

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Y hoy festejo con mis amigos Simpsons (he aquí una foto de antaño)

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